- El documento adapta la asistencia a la Ley 4/2024, reforzando el papel de la Atención Primaria y garantizando la equidad en los tres territorios.
- Se crean los Servicios de Atención Primaria para Personas Trans (SAPT) con la contratación de nuevos psicólogos y enfermeras especialistas.
- La Guía atención personas trans Osakidetza ha sido elaborada en colaboración con asociaciones como Naizen, Errespetuz, Loratuz Lotu y Lumagorri.
Coincidiendo con el Día Internacional de la Visibilidad Trans, el Servicio Vasco de Salud ha marcado un hito en su modelo asistencial. La directora general de Osakidetza, Lore Bilbao, ha presentado hoy la nueva Guía atención personas trans Osakidetza, un documento estratégico que busca transformar la relación del sistema sanitario con el colectivo. Esta iniciativa, alineada con el Pacto Vasco de Salud, apuesta por un entorno donde cada persona se sienta «escuchada, respetada y segura», eliminando barreras burocráticas y estigmas.
Descentralización y nuevos servicios SAPT
Una de las grandes novedades de la Guía atención personas trans Osakidetza es la creación de los Servicios de Atención Primaria para Personas Trans (SAPT). Estos centros, ubicados en los tres territorios históricos (como el C.S. Alde Zaharra en Donostia), actuarán como puerta de entrada y acompañamiento personalizado. Para fortalecer este despliegue, Osakidetza incorporará a tres nuevos psicólogos y tres enfermeras que trabajarán en red con la Unidad de Identidad de Género (UIG) del Hospital Universitario Cruces.
El nuevo modelo apuesta por una descentralización progresiva. Esto significa que procedimientos como parte de la terapia hormonal, intervenciones quirúrgicas de menor complejidad y procesos de reproducción asistida podrán realizarse de forma más cercana al domicilio del paciente. La UIG de Cruces se mantendrá como el centro de referencia para los procesos de mayor complejidad, asegurando siempre una atención basada en decisiones informadas y personalizadas.
Un proceso participativo con el colectivo
La elaboración de la Guía atención personas trans no habría sido posible sin la implicación directa de las familias y las personas trans. Durante la presentación, se ha puesto en valor el trabajo de las asociaciones defensoras de los derechos del colectivo, cuya experiencia ha sido vital para construir un manual «más humano y realista».
Con este paso, Euskadi se sitúa a la vanguardia de la atención sanitaria inclusiva, reconociendo que no todas las transiciones son iguales y que el sistema debe adaptarse a la diversidad de cada experiencia vital. La guía no solo actualiza protocolos clínicos, sino que consolida un compromiso ético con el bienestar integral y la dignidad de todas las personas en toda su diversidad.





