[gtranslate]

sábado, marzo 28, 2026

Entrevista a Andrés Escribano, autor del libro ‘Yo soy Mariquita’

📝 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de quien lo firma y no reflejan necesariamente la postura de Revista Rainbow. Asimismo, Revista Rainbow no se hace responsable del contenido de las imágenes o materiales gráficos aportados por les autores, colaboradores o colaboradoras.

Publicidad
  • Con más de diez años de experiencia en consulta, Andrés Escribano se ha consolidado como un referente en Psicología Afirmativa Gay y sexología.
  • Su libro, ‘Yo soy Mariquita’, es una herramienta de reparación para hombres gais que buscan liberarse de la vergüenza tóxica.
  • En esta entrevista Andrés Escribano LGTBIQ+, exploramos por qué la salud mental del colectivo requiere una mirada especializada y sin estigmas.

Andrés Escribano (36 años) sabe que la psicología no es un campo neutro. Psicólogo, sexólogo y comunicador, su carrera nació de un «corazón roto» en una adolescencia marcada por el silencio. Tras una década escuchando a otros hombres gais, Escribano ha entendido que nuestras mochilas —el perfeccionismo, la búsqueda de validación y la soledad— son compartidas. En esta entrevista Andrés Escribano LGTBIQ+, el autor nos abre las puertas de su mundo interno y profesional para explicarnos por qué reapropiarse de palabras como «mariquita» puede ser el gesto más sanador de nuestra vida adulta. «No somos alienígenas», afirma; somos el resultado de un contexto que nos obligó a escondernos, pero que hoy, gracias a voces como la suya, nos invita a decir: «estoy aquí».

Rainbow: Detrás del experto en Psicología Afirmativa hay una historia propia. ¿Cómo fue tu proceso personal de aceptación y qué papel jugó esa vivencia a la hora de decidir dedicar tu carrera a ayudar a otros hombres gais?

Creo que mi proceso de aceptación fue bastante similar al de muchos chicos de mi generación (tengo 36 años). Con el tiempo, lo más significativo ha sido darme cuenta de lo vulnerable que fui en mi adolescencia. Sin duda, fue la etapa más complicada en el desarrollo de mi identidad como hombre gay.

Publicidad

Y sobre el papel que esto jugó en mi carrera, diría que fue todo. Fue mi propia historia la que me trajo hasta aquí. Hay una frase de Glennon Doyle que me encanta: “el sufrimiento de un corazón roto te entrega en mano tu propósito”. Pues eso, el mío está al lado de mis iguales.

Rainbow: Pasas muchas horas en consulta escuchando y acompañando a otros en su sanación. ¿Qué es lo más valioso que ha aprendido el Andrés de hoy sobre sí mismo gracias a sus pacientes?

Que no soy un alienígena.

Por mi historia, siempre he tendido a guardármelo todo y, en esa soledad, muchas veces sentí que era el único que sufría determinadas cosas. Abrirme a conocer el mundo interno de otros hombres gais me ha conectado con eso que en mindfulness y autocompasión llaman “ la humanidad compartida”.

- Advertisement -

Y, sinceramente, ha sido profundamente reparador para la persona que hay detrás del terapeuta. 

Rainbow: En tu libro nos invitas a todos a abrazar al adolescente que fuimos. ¿Cómo era el Andrés adolescente y cómo lo cuidas o lo celebras en tu día a día ahora?

- Advertisement -

Pues precisamente por mi libro, Yo soy Mariquita, y los comentarios de los lectores he podido entender que era un adolescente mariquita que, aunque se sentía muy solo y desesperanzado por el secreto que guardaba…en realidad, sentía cosas muy parecidas a otros muchos adolescentes gais. 

Y una forma de cuidar a ese adolescente que fui fue escribir mi libro, Yo soy Mariquita.
Es un gesto de agradecimiento hacia él. Una forma de darle voz a todo aquello que durante años tuvo que callar.

Rainbow: Para quienes no estén familiarizados con el término, ¿qué es exactamente la Psicología Afirmativa Gay y por qué sigue siendo una especialización clínica tan necesaria a día de hoy?

A nivel más académico, la Psicología Afirmativa Gay es una mirada dentro de la psicología que pone el foco en las particularidades que tiene, para la salud mental, integrar una identidad estigmatizada como la nuestra. Porque el contexto en el que crecimos y vivimos no es neutro. Y eso tiene impacto.

Además, quienes trabajamos desde este enfoque conocemos las dinámicas sociales y culturales propias del colectivo. Esto evita que el paciente tenga que “educar” a su terapeuta constantemente.

Rainbow: Desde tu experiencia de más de diez años en consulta, ¿cuáles son las «mochilas» o heridas emocionales más comunes con las que llegamos los hombres gais a terapia?

Muchos llegan con una tendencia muy marcada a complacer, agradar y buscar validación en sus relaciones. Esto es habitual porque aprendimos pronto a ganarnos la aceptación cumpliendo expectativas y silenciando nuestras propias necesidades.

También suelen ser hombres muy exigentes consigo mismos. Se ponen mucha presión en hacerlo todo perfecto, en ser los mejores, los elegidos… porque, en el fondo, sienten que si no lo son, no valen.

Aunque nos hayamos aceptado como gais, muchas veces seguimos necesitando que el mundo nos confirme que somos válidos.

Rainbow: En tu libro explicas que salir del armario es solo el primer paso y que el viaje más profundo es la «afirmación personal». ¿Qué diferencia hay entre que te acepten los demás y afirmarte a ti mismo?

Yo siento que la afirmación ante uno mismo tiene más que ver con mirarse al espejo y decirse a los ojos: estoy aquí. Incluso más allá de tu identidad como hombre gay. Es una forma de reivindicar tu lugar en el mundo. Y reconocerte la vida que realmente deseas para ti. 

La aceptación de los demás es importante, sobre todo de las personas queremos. Pero habrá momentos en los que afirmarte a ti mismo implique decepcionar a otros.

Rainbow: Una de las premisas más bonitas del libro es la invitación a «reconocer al adolescente que fuimos e integrarlo en el adulto que somos hoy». ¿Cómo se le pide perdón y se abraza a ese adolescente que tuvo que esconderse o reprimir su pluma para sobrevivir?

Como en otros tantos procesos psicológicos, creo que la toma de conciencia es el primer paso. No minimizar lo vivido. Y reconocer que ese adolescente tuvo que desarrollarse en una situación de desventaja frente a otros adolescentes heterosexuales.

Muchos de nosotros vivimos la adolescencia como un momento muy crítico para nuestra salud mental. Y fue gracias a que ese adolescente se agarró a la vida y salió adelante… que hoy estamos aquí. Ese yo adolescente que vive dentro de nosotros necesita que se lo reconozcamos. 

Rainbow: Has elegido un título muy reivindicativo. Históricamente, «mariquita» se ha usado como arma arrojadiza y un insulto en los patios de colegio. ¿Qué supone para ti y para tus lectores reapropiarse de esta palabra?

Para mí, reapropiarme de ese término y decir “Yo soy Mariquita” ha sido una afirmación personal. Ese “estoy aquí” del que hablábamos antes. 

Afortunadamente, yo he podido desactivar esa palabra de todo el odio con el que me la arrojaban, y empaparla de amor. Me encanta ser mariquita. Pero también entiendo que no todo el mundo hace ese viaje, y está bien.

Solo sé lo sanador que ha sido para mí. Y si con el libro alguien puede hacer un proceso parecido, me alegraré enormemente. 

Rainbow: Como sexólogo, ¿cómo ves que afectan la LGTBIfobia interiorizada o los traumas de apego a la forma en la que los hombres homosexuales nos relacionamos o nos vinculamos en pareja hoy en día?

Bueno, será un tópico esta respuesta, ¡pero creo que esta pregunta da para una entrevista entera!

Muy resumidamente, creo que es la vergüenza tóxica (esa que sentimos cuando nos hicieron creer que había algo malo en nosotros) lo que más cuesta desactivar en la vida adulta, incluso cuando ya te has aceptado y llevas una vida abiertamente gay.

Y creo que esa vergüenza está detrás de muchas de las exigencias que nos ponemos a la hora de vincularnos afectivamente. También sobre las expectativas que les ponemos a los otros o la vara con la que los medimos. 

Muchas veces, al otro lado de la vergüenza está el desprecio. Y creo que eso también está bastante presente en nuestra comunidad.

Rainbow: Finalmente, para cualquier chico que nos esté leyendo, que se sienta perdido y esté dudando si dar el paso de pedir ayuda psicológica: ¿qué le dirías?

Que cierre los ojos, respire y escuche su voz interior.

Si esa voz le está señalando que necesita ayuda, le animaría a hacerle caso.

Nadie mejor que uno mismo sabe lo que necesita. Y si esa inquietud está ahí, probablemente merece espacio.

Y también le diría que enhorabuena por escucharse. No es tan fácil.

Publicidad
Publicidad

Top 5 Esta Semana

Post relacionados

Publicidad
Publicidad
Javier Kiniro
Javier Kiniro
Desde pequeño supe que las palabras podían construir refugios. Soy escritor, asesor de imagen, creador de mundos y soñador profesional. En Rainbow, convierto cada proyecto en una declaración de amor a la diversidad, la interseccionalidad y la belleza real. Mi gran referente es Pedro Lemebel, porque aprendí que la ternura también puede ser una forma de revolución. Dato curioso: Soy capaz de detectar un error de maquetación a diez metros… pero no sé hacer un café decente.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Novedades