El Gobierno reconoce la antigua colonia penitenciaria de Fuerteventura como símbolo de la represión franquista contra la diversidad
La antigua Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, ha sido declarada oficialmente el primer Lugar de Memoria dedicado al colectivo LGTBIQ+ en España. El espacio, que funcionó entre 1954 y 1966 como campo de trabajos forzados para personas homosexuales y transexuales durante la dictadura franquista, se convierte así en referente estatal de memoria democrática vinculada a la represión por orientación sexual e identidad de género.
El acto de declaración estuvo encabezado por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quien subrayó que Tefía fue “el símbolo de la vergüenza de un régimen fascista” que castigó la diversidad con violencia institucional.

Un campo de trabajos forzados por ser quienes eran
Durante más de una década, decenas de personas fueron internadas en Tefía bajo la Ley de Vagos y Maleantes y posteriormente la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Allí sufrieron condiciones infrahumanas: hambre, trabajos forzados, palizas y humillaciones sistemáticas.
La declaración como Lugar de Memoria no solo reconoce el espacio físico, sino también el sufrimiento de quienes pasaron por él. Durante el acto se entregaron diez declaraciones de Reconocimiento y Reparación a víctimas y a personas y colectivos significativos en la lucha del movimiento LGTBIQ+.
Porque la memoria no es abstracta. Tiene nombres propios.
Canarias y la memoria democrática
Tefía se convierte además en el primer Lugar de Memoria de Canarias. El ministro recordó que, aunque en las islas no hubo frente de guerra durante el conflicto civil, sí existieron miles de detenciones, desapariciones y ejecuciones.
Ángel Víctor Torres defendió que la semilla del odio sembrada por el franquismo no logró borrar la fortaleza del activismo LGTBIQ+ canario, históricamente uno de los más arraigados del país. Recordó, además, que la Ley Trans autonómica fue aprobada por unanimidad en el Parlamento canario.
Tras Tefía, el siguiente expediente ya iniciado es el del Templo Masónico de Tenerife, que se sumará a los 37 Lugares de Memoria declarados o en proceso en todo el territorio español.
Un mensaje frente al retroceso
Durante su intervención, el ministro lanzó una advertencia: los discursos involucionistas están ganando espacio, especialmente entre la juventud y en redes sociales.
“Nacer libre no garantiza morir libre”, afirmó, apelando a la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones lo que ocurrió durante la dictadura.
La declaración de Tefía no es solo un acto institucional. Es un posicionamiento político en un contexto donde los derechos LGTBIQ+ vuelven a ser cuestionados en distintos puntos del mundo.
Debate, cultura y reparación
El acto incluyó una mesa de debate moderada por Celeste González, con la participación del historiador y activista Víctor Ramírez, la profesora y activista Gracia Trujillo y Miguel A. Fernández, activista de la Fundación Pedro Zerolo.
La jornada se completó con intervenciones culturales y actuaciones musicales que reforzaron la dimensión simbólica del reconocimiento.
Porque recordar también es un acto colectivo.
¿Qué significa declarar un Lugar de Memoria LGTBIQ+?
Convertir Tefía en Lugar de Memoria implica blindar su historia frente al olvido y dotar al espacio de una dimensión pedagógica. No se trata únicamente de señalar un edificio, sino de asumir institucionalmente que la persecución por orientación sexual e identidad de género fue política de Estado durante la dictadura.
La pregunta que surge es inevitable:
¿Estamos preparados para integrar esta memoria en el relato democrático sin diluir su dimensión específica LGTBIQ+?
La memoria democrática solo es completa cuando incorpora todas las víctimas.
Y Tefía ya forma parte de esa historia oficial.





