- La vigésima edición de Fierté Montréal culminó el 9 de agosto con su gran desfile por el centro de la ciudad.
- El lema «Brillemos juntos» unió celebración, memoria y reivindicación de los derechos 2SLGBTQIA+.
- Un minuto de silencio recordó a las víctimas de la transfobia, lesbofobia, homofobia, bifobia y el sida.
El Orgullo de Montreal cerró el domingo 9 de agosto su vigésima edición con un desfile gratuito por el bulevar René-Lévesque. Miles de participantes recorrieron el centro de la ciudad canadiense bajo el lema «Brillemos juntos», en una jornada que combinó visibilidad, celebración comunitaria, recuerdo de las víctimas y defensa de los derechos 2SLGBTQIA+.
Un desfile que conecta la memoria de la ciudad
La marcha comenzó a las 13:00 y avanzó por René-Lévesque hasta la calle Atateken, en el corazón del Village. El itinerario enlazó simbólicamente el antiguo distrito queer del oeste con el barrio que hoy concentra buena parte de la vida LGTBIQ+ de Montreal. La organización anunció una duración aproximada de tres horas y acceso gratuito.
El tema de 2026, «Brillemos juntos», fue presentado como una afirmación de fuerza colectiva. Fierté Montréal lo vinculó directamente con un contexto en el que algunas voces continúan siendo silenciadas: mostrarse sin disculpas, ocupar el espacio público y defender la identidad propia se convierten así en actos de resistencia.
La marcha reunió a organizaciones comunitarias, asociaciones, sindicatos, colectivos deportivos y socioculturales, empresas y formaciones políticas. La participación abierta al público reforzó la idea de una movilización que no pertenece únicamente a las entidades inscritas, sino al conjunto de las comunidades y a quienes apoyan sus derechos.
La vigésima edición del festival se desarrolló entre el 31 de julio y el 9 de agosto. La programación extendió la actividad por el Village y la explanada del Parque Olímpico, con espectáculos, encuentros comunitarios y propuestas artísticas. La organización puso un énfasis especial en el talento local y en la pluralidad de las comunidades 2SLGBTQIA+.
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Celebrar sin borrar las ausencias
El momento más solemne llegó a las 14:00. Durante un minuto se detuvieron la música y el ruido para recordar a quienes murieron de forma prematura a causa de la transfobia, lesbofobia, homofobia, bifobia y el sida. La convocatoria también incluyó a las personas indígenas 2SLGBTQIA+ desaparecidas o asesinadas.
Ese silencio introdujo en el centro de la fiesta una memoria que impide presentar el Orgullo como un acontecimiento únicamente lúdico. El desfile celebró avances y diversidad, pero también hizo visibles las pérdidas y las demandas pendientes. La propia convocatoria oficial invitaba a caminar tanto para reconocer el progreso como para señalar las reivindicaciones actuales.
Tras la marcha, la celebración continuó en el Village con la jornada Zénith y en la explanada del Parque Olímpico con el Mega T-Dance. El cierre mantuvo el carácter cultural de un festival que durante diez días presentó drag, pop queer, ópera, comedia, cabaré, danza, folclore reinterpretado, burlesque y música latina.
Fierté Montréal define su misión más allá de producir una gran cita anual. La entidad afirma que busca amplificar las voces de las comunidades 2SLGBTQIA+, mejorar su representación y lograr que sus derechos sean reconocidos en la sociedad. Esa orientación explica la convivencia de grandes espectáculos con espacios comunitarios, actos conmemorativos y mensajes políticos.
Veinte ediciones con el Village en el centro
El regreso de buena parte de la programación al Village fue una de las claves del aniversario. Higino Monteiro, director ejecutivo interino del festival, explicó en la presentación que la edición se guiaba por la escucha, la transparencia y la humildad, con las comunidades situadas en el centro de cada iniciativa.
La celebración de los veinte años también permitió medir la dimensión adquirida por el acontecimiento. Tourisme Montréal lo presenta como el mayor encuentro LGTBIQ+ del mundo francófono y atribuye al festival una asistencia global que puede superar las 750.000 personas durante sus jornadas. Para el desfile, la entidad turística cita más de 15.000 participantes y una audiencia superior a 300.000 personas en ediciones habituales.
Esas cifras describen el impacto urbano y turístico, pero no sustituyen el sentido político del evento. La ruta, el minuto de silencio y el lema de 2026 construyeron un relato claro: la visibilidad colectiva sigue siendo necesaria incluso en una ciudad conocida internacionalmente por su apertura.
El festival también buscó que la diversidad estuviera presente sobre los escenarios. La programación del aniversario incluyó artistas locales, grandes noches de drag, cabaré, comedia queer, propuestas de comunidades racializadas y una celebración latina tras el desfile. La pluralidad no apareció como un apéndice, sino como el contenido principal del encuentro.
Lo que deja el Orgullo de Montreal 2026
La clausura confirmó que un Orgullo de gran formato puede sostener simultáneamente fiesta, industria cultural, memoria y reivindicación. La imagen de miles de personas avanzando por René-Lévesque se acompañó de un recordatorio explícito de quienes ya no están y de las voces que todavía encuentran obstáculos para ser escuchadas.
La vigésima edición deja además una referencia útil para otros grandes eventos: la escala no tiene por qué diluir el arraigo comunitario. Al devolver actividad al Village, programar talento local y formular el desfile como una expresión política, Fierté Montréal vinculó su crecimiento con el barrio y las organizaciones que dieron forma a la celebración.
El lema «Brillemos juntos» resume esa propuesta. No plantea una visibilidad individual aislada, sino una luz compartida que gana fuerza cuando incorpora diferencias, memoria y solidaridad. En 2026, el Orgullo de Montreal celebró dos décadas mirando hacia atrás sin quedarse anclado en la conmemoración.





