- El 21 de abril de 2005, la Cámara Baja aprobaba el proyecto de ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo.
- Fue el inicio de un proceso legislativo que situó a España a la vanguardia mundial de los derechos civiles.
- Recordamos la histórica sesión donde la dignidad se impuso al prejuicio por una mayoría absoluta de 183 votos.
Hay fechas que quedan grabadas a fuego en el calendario de la democracia y hoy celebramos una de las más luminosas. Tal día como hoy, hace exactamente 21 años, el Congreso de los Diputados iniciaba el trámite definitivo que acabaría reconociendo el matrimonio igualitario en nuestro país. Aquel 21 de abril de 2005 no fue un jueves cualquiera; fue el día en que las instituciones españolas empezaron a saldar una deuda histórica con miles de ciudadanos que, hasta entonces, eran tratados como personas de segunda.
Un debate que rompió muros
La sesión en el Congreso fue de las que hacen época. Frente a una sociedad que ya caminaba muy por delante de sus leyes, los diputados se enfrentaron a un debate intenso, cargado de emoción y, también, de una fuerte oposición conservadora. Sin embargo, la voluntad de progreso se impuso: con 183 votos a favor, el proyecto de ley salía de la Carrera de San Jerónimo rumbo al Senado, iniciando un camino que culminaría apenas dos meses después, el 30 de junio de 2005, con la aprobación definitiva.
España se convertía así en el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, solo por detrás de Países Bajos y Bélgica. Pero el hito español fue distinto: fuimos los primeros en incluir, desde el primer momento, el derecho pleno a la adopción conjunta, sentando un precedente de igualdad real que todavía hoy es referente internacional.
«No estamos quitando derechos a nadie»
Es imposible recordar este aniversario sin evocar las palabras del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien defendió que con esta ley no se quitaba el derecho a nadie, sino que se ampliaba para quienes no lo tenían. Aquel 21 de abril empezó a construirse una España «más decente», porque, como se dijo en la tribuna, una sociedad que no discrimina a sus ciudadanos por su orientación sexual es una sociedad mucho más libre y digna.
Hoy, 21 años después de aquel primer paso legislativo, echamos la vista atrás con orgullo pero también con vigilancia. En un contexto donde algunos sectores vuelven a cuestionar avances que creíamos blindados, recordar este aniversario del matrimonio igualitario en España es más necesario que nunca. Porque aquel «sí» en el Congreso no solo permitió que miles de parejas se dieran el «sí, quiero», sino que nos enseñó que las leyes pueden, y deben, ser el motor de la felicidad de la gente.



