- La senadora alerta de que, frente a quienes creen que los avances están consolidados, la realidad en Madrid y Valencia demuestra lo contrario.
- Antonelli define el ataque al colectivo LGTBIQ+ como una estrategia de «coste cero» para ocultar recortes en sanidad y educación.
- Califica como «absoluto escándalo» y «guerra preventiva» la exclusión de mujeres trans en competiciones donde nunca han ganado una medalla.
Carla Antonelli, primera senadora trans de España y referente indiscutible de la lucha LGTBIQ+, recibe a Revista Rainbow para analizar una actualidad marcada por la involución legislativa en comunidades como Madrid y Valencia. Con la firmeza de quien conoce bien las cloacas de la política, Antonelli advierte que aquello que se pensaba que estaba «atado y bien atado» corre hoy un riesgo real de desaparición. En esta charla, disecciona cómo el señalamiento a las personas trans funciona como «el truco del mago»: una pantalla para ocultar el enriquecimiento de unos pocos y el desmantelamiento de los servicios públicos, mientras lanza un mensaje de resistencia a una juventud que «siempre de frente» debe defender su derecho a existir en libertad.
Durante el encuentro, la senadora no duda en calificar de «insulto a la inteligencia» las sentencias que minimizan el odio, señalando la necesidad urgente de blindar estos derechos en la Constitución para aquellos jueces que «necesitan que se lo dibujen con machanguitos». Carla aborda también el «absoluto escándalo» de la exclusión trans en el deporte, una medida que tacha de «guerra preventiva» contra una realidad inexistente, ya que ninguna mujer trans ha ganado jamás una medalla olímpica. Con la mirada puesta en el futuro, reivindica una juventud que «siempre de frente» debe ocupar todos los espacios de esta sociedad plural.
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Revista Rainbow: Muchas gracias por recibir a la Revista Rainbow; estamos muy contentos de poder hacerle una entrevista.
C: Es un placer, un placer estar aquí con ustedes. Muchas gracias.
Revista Rainbow: ¿Cuáles son las prioridades de lucha y de movimiento político para defender a la comunidad trans y, en general, a la comunidad LGTBIQ+?
C: Bueno, yo te puedo decir que muchas en este momento. O sea, una estrella no tiene solamente una punta, sino que tiene bastantes. Ahora mismo nos encontramos en una situación que es seguir avanzando, por supuesto. El horizonte está ahí; en materia de derechos falta conseguir la igualdad plena y real. Pero, al mismo tiempo, también estamos viendo que aquello que se pensaba que estaba «atado y bien atado» —como decía un dictador en este país hace unos años— no está tan bien atado.
Lo estamos comprobando en comunidades autónomas como la de Madrid, que ha derogado parte de la Ley Integral Trans y de la LGTBIQ+; se ha visto en Valencia también, pero con otras normativas, y con la Ley de Memoria Democrática, que ha sido derogada y cambiada por una que se llama «Ley de Concordia». La Ley de Concordia viene a equiparar a los golpistas y asesinos múltiples con las víctimas; o sea, victimarios con víctimas. Por lo tanto, es un auténtico insulto. Así que, en estos momentos, nos encontramos en la faena de seguir defendiendo y avanzando, pero, al mismo tiempo, agarrando estos derechos que ya teníamos conseguidos.
Revista Rainbow: ¿Por qué piensas que cuesta tanto que la sociedad empatice con el derecho humano de las personas trans o del colectivo, teniendo en cuenta el contexto de crímenes de odio y que sigue siendo un grupo muy vulnerable en general, tanto aquí en Europa como en los países de Latinoamérica?
C: Sí, porque hay que reconocer que tanto la derecha como la extrema derecha han hecho una gran tarea; una tarea que realmente ha llegado, ha hecho mella y ha funcionado. Hay una máxima que es: señala, focaliza y dirige el odio a un grupo de personas. En este caso, hemos sido el colectivo LGTBIQ+ especialmente y, más especialmente todavía, las personas trans. De alguna manera, tú puedes reunir a un conjunto de la población y ahí ya tienes una serie determinada de votos.
Cabe señalar, al mismo tiempo, que esto no es más que una cortina de humo; una cortina de humo para tapar sus propias vergüenzas y su propia miseria. En realidad, no somos el objetivo en sí mismo de la extrema derecha, ni de la derecha, ni de los ultrarradicales católicos. ¡Ojalá fuésemos nosotras y nosotres solo el objetivo de ellos! Esta cortina de humo tapa sus verdaderos e importantes intereses, como el desmantelamiento de la sanidad pública, de la educación pública o los despidos masivos que se están viendo en Estados Unidos y en Argentina. En Argentina se ve el enriquecimiento de Milei, de su alrededor y de su familia.
En realidad, cuando llegan las noticias de que quitan derechos al colectivo LGTBIQ+, consiguen titulares de coste cero. Para una organización política esto es súper interesante: tu campaña va a tener difusión prácticamente gratuita porque llama la atención mediáticamente. Esto ha sucedido igualmente aquí en España con la implementación de la Ley Integral Trans. Unas señoras también radicales —las «terf»— señalaron incluso a aquellas personas que estaban en contra de la ley y la manera de hacer uso fraudulento de la misma.

¿Qué pasó? Que los medios de comunicación (algunos públicos y televisiones en abierto) hicieron desfilar a una serie de señores militares que contaban cómo defraudar esa propia ley para, desde ese mensaje, intentar decir que la ley habría que derogarla. Imagínense ustedes que todas las leyes de las que se hiciera uso fraudulento fueran derogadas: sencillamente no habría ni una sola ley en pie. Lo que tiene que hacer la justicia es perseguir y castigar a los que hacen uso fraudulento de las normas. En la ley de violencia de género hay un 0,01% de denuncias falsas, ¿por eso vamos a derogarla? Obviamente no; lo que hay que perseguir es a las personas que hacen uso fraudulento de las mismas.
Total, que somos un objetivo bastante goloso en el sentido de que se crea una pantalla. Esto es como el truco del mago: un mago está haciendo un truco con la mano izquierda y tú estás viendo esa mano, pero realmente con la otra mano —en la que no te has fijado— es donde está haciendo la propia magia. Y la «magia» de la indecencia de esta gentuza es precisamente todo lo que he nombrado anteriormente: que los más ricos sean más ricos, cambiar la sanidad y educación públicas por privadas… Aquí solamente va a sobrevivir el que tenga dinero; el que no, se quedará en la puerta del hospital y morirá ante la impasividad de los que están dentro porque la ley no le permite atenderlos.
Revista Rainbow: Usted es un referente de la lucha por los derechos. Tras tantos años ocupando un lugar en la política formal, ¿cuál es tu mensaje a la juventud en este contexto?
C: Siempre de frente. Nos caímos y nos volvemos a levantar; esto ha sido así por los siglos de los siglos. No hemos llegado aquí para nada, ni para dar pasos hacia atrás. La tarea ha sido ardua y la lucha muy intensa. Hemos conseguido ocupar todos los espacios —o prácticamente todos— de esta sociedad. Precisamente, lo que no quiere la otra parte es esta visibilidad, porque la visibilidad ha sido nuestra mayor y más poderosa herramienta.
Nos quieren amedrentar, nos quieren volver a meter dentro de los armarios, porque la «normalidad» no es otra cosa que aquello que se repite muchas veces de forma cotidiana; cuando sucede así, hay una aceptación social. Por eso, desde la noche de los tiempos, han intentado impedir cualquier concienciación de nuestra existencia, porque eso llevaría al respeto y a la convivencia. No lo olvidemos nunca: viven de enfocar el odio hacia otras personas y de tener la bota sobre el cuello ajeno. El día que esta sociedad sea plural, diversa y se respeten las diferencias (que nos tienen que enriquecer y no distanciar), ese día se les acaba el verdadero chiringuito.
Revista Rainbow: Te consulto sobre el proyecto de ley para incluir el delito de odio y blindarlo en la Constitución. ¿Cuál es tu postura al respecto?
C: Yo creo que todo lo que explicite aún más las discriminaciones es necesario. Técnicamente, nuestra Constitución —como la mayoría— ya lo garantiza, pero parece que hay jueces y juezas ideológicamente no muy convencidos que necesitan que se lo dibujen con «machanguitos» para que lo puedan entender mejor. Nos estamos encontrando con sentencias donde insultarte o llamarte «maricón» parece no ser un delito de odio.
Incluso ha habido sentencias recurridas ante tribunales superiores que han llamado al orden a jueces que implementaron fallos que eran un insulto a la inteligencia. Véase el caso de uno de los chicos de «All Impress Abogados» que en Valencia sufrió una agresión, insultos y vejaciones; la jueza dictaminó que no era un delito de odio por orientación sexual. Lo elevaron y la reprimenda del Tribunal Superior a esa jueza fue monumental. Por lo tanto, ¿hacen falta estas leyes? Sí.
Revista Rainbow: Sobre la decisión de eliminar a las personas trans de las competiciones olímpicas, ¿cuál es tu opinión?
C: Me parece un absoluto escándalo. No soy solo yo; se han pronunciado la ministra de Educación de España y también Francia. Esto ha sido una completa involución por oportunismo de la nueva presidenta del COI para atender una agenda política de exclusión y discriminación del movimiento de las personas «terf».
¿Por qué vas a hacer una norma de «guerra preventiva» —como la de Aznar, Bush y Blair— hacia algo que nunca ha sucedido? A lo largo de toda la historia de los Juegos Olímpicos, ninguna mujer trans ha ganado jamás una medalla olímpica. Ni una. ¿Cómo vas a hacer una norma para algo que no ha pasado? El objetivo son las mujeres trans porque hay mucha misoginia; no hablan de los hombres trans. La única persona trans que ha ganado una medalla es une chique trans no binarie que estaba en el club de fútbol australiano y a quien obligaron a competir como mujer con el sexo asignado al nacimiento.
En Televisión Española, de vez en cuando, se cuela alguna «terf» y pusieron imágenes diciendo: «Esta imagen no se va a repetir nunca más; ninguna mujer trans podrá ganar una medalla». Pero la imagen que pusieron era de une chique trans no binarie. Nunca se ha producido que una mujer trans gane una medalla.
En Cantabria se aprobó una norma (gracias al PP y Vox) para impedir que las mujeres trans compitieran en deportes de élite. ¿Sabes cuántas mujeres trans de élite hay en Cantabria? Cero. Hacen normas para algo que no existe. Son políticas de humo para señalar a un colectivo. Afortunadamente, las mentes bienpensantes se han pronunciado, como artículos muy interesantes de catedráticos en El País. Es una involución que afectará también a muchas mujeres no trans: intersexuales y mujeres cis que no tienen nada que ver con las mujeres trans. Es un retroceso. Antes se seguían los niveles de testosterona y funcionaba bien. Como dijo una persona trans miembro del COI en 2015: «Las personas trans podemos competir en las olimpiadas siempre y cuando no ganemos».
Revista Rainbow: Hace poco, en el Día de la Visibilidad Trans, RTVE proyectó el documental de Benita con muy buena repercusión. ¿Qué opinas de la visibilidad en medios importantes?
C: Es absolutamente necesaria. La visibilidad es nuestra gran herramienta desde la noche de los tiempos. Estamos aquí porque fuimos visibles; el «hoy» es un producto de lo que se gestó «ayer», y lo que sucede hoy será el futuro del mañana.
Me gustaría hacer un inciso sobre Radio Televisión Española y su director, José Pablo López. No dudo de su compromiso; lo sé fehacientemente. Lo que pasa es que, en todos los lugares, terminan introduciéndose personas que intentan mandar mensajes que perjudican al colectivo. Pero la línea general de RTVE es absolutamente «friendly». Lo hemos visto con el documental de Benita, con otros documentales, en los telediarios y en la retransmisión anual del Orgullo.
Esto parece que indigna a otras fuerzas, como en Telemadrid. Cuando José Pablo López era director allí, hubo una pequeña franja de libertad hasta que llegó la señora Ayuso, echó al director, cambió la cadena y la convirtió en un absoluto panfleto del «No-Do». Ya no retransmiten el Orgullo ni de broma.




