El deporte de élite, y los Juegos Olímpicos como su máxima expresión, son una ventana al mundo, atrayendo una atención masiva que trasciende el ámbito de la competición. Si bien esta visibilidad es un pilar del evento, para une deportista que forma parte de la comunidad LGTBIQ+, la exposición puede convertirse en una seria amenaza. Con esta premisa en mente, la aplicación de citas Grindr ha decidido tomar una medida preventiva y temporal de gran calado durante la celebración de los Juegos de Invierno en Milán-Cortina: la desactivación de su función de geolocalización en la zona de la Villa Olímpica.
Adiós al Mapa: Un Escudo de Privacidad Digital
Habitualmente, Grindr se apoya en un sistema de geolocalización que permite a les usuaries ver perfiles cercanos, facilitando el encuentro. Sin embargo, la dirección de la plataforma ha decidido modificar deliberadamente esta funcionalidad en el área que acoge a les atletas. ¿El objetivo? Convertir la aplicación en un escudo digital.
Esta decisión surge de la necesidad de mitigar los riesgos reales de seguridad para les deportistas LGTBIQ+. La exposición pública a nivel mundial, unida a la visibilidad que confiere una aplicación basada en la ubicación, puede ser extremadamente peligrosa. Especialmente para quienes aún no han hecho pública su orientación sexual o identidad de género, o provienen de naciones donde la homosexualidad es ilegal o se penaliza severamente. La visibilidad digital en este contexto, según la empresa, representa amenazas graves y potenciales represalias en sus países de origen.

¿Cómo se puede garantizar la seguridad y la privacidad de les atletas LGTBIQ+ en un evento de repercusión global, especialmente cuando la tecnología se convierte en un arma de doble filo? ¿Hasta qué punto la responsabilidad de su protección recae en plataformas como Grindr, o debería ser una prioridad de los organismos olímpicos y los estados?
Un Precedente Necesario en el Deporte
Este movimiento de Grindr no es una novedad, sino una estrategia consolidada. La aplicación ya implementó una desactivación similar de su servicio de localización en las inmediaciones de la Villa Olímpica en ediciones anteriores de los Juegos Olímpicos, incluyendo las de 2022 y 2024. Este precedente demuestra un reconocimiento de la vulnerabilidad de les atletas LGTBIQ+ en el escenario internacional y subraya la importancia de adaptar la tecnología a los contextos de riesgo.
La medida es un recordatorio de que, a pesar de los avances en derechos y visibilidad, la comunidad LGTBIQ+ sigue enfrentándose a contextos de peligro y discriminación a lo largo y ancho del planeta. La seguridad, en este caso, se ha antepuesto a la funcionalidad, enviando un mensaje claro sobre la prioridad de proteger a quienes representan a sus países bajo el foco mediático, pero a la vez viven en la sombra por miedo a las consecuencias.


