Las entidades rechazan participar en la llamada “gala de la diversidad”
Las principales entidades del movimiento LGTBIQ+ en la Comunitat Valenciana han hecho público un comunicado conjunto en el que anuncian que no acudirán a la denominada “gala de la diversidad” impulsada por el Govern valencià. El texto, firmado por numerosas asociaciones históricas del territorio, denuncia lo que consideran una instrumentalización política de la diversidad.
El comunicado, fechado en València el 23 de febrero de 2026, sostiene que los derechos LGTBIQ+ no pertenecen a ningún partido ni a ningún gobierno y advierte de que las instituciones deben garantizarlos, no utilizarlos como herramienta de imagen.
La decisión supone un gesto político claro: no legitimar con su presencia un acto institucional que, según las entidades, contradice las políticas que el propio Ejecutivo autonómico está impulsando.
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Denuncian recortes y cierre de servicios
Las organizaciones firmantes argumentan que no se puede celebrar una gala simbólica mientras, en paralelo, se promueven medidas que consideran regresivas para el colectivo.
Entre los puntos señalados se encuentran:
- El recurso ante el Tribunal Constitucional contra normativas de protección LGTBIQ+
- El cierre del servicio Orienta en Alicante, un recurso público de atención integral
- La reducción de garantías efectivas en igualdad y no discriminación
Según el comunicado, estas decisiones afectan especialmente a las personas trans y dejan a parte del colectivo sin acompañamiento jurídico, psicológico y social.
Las entidades sostienen que no es coherente “retallar drets per una banda i pretendre rentar la imatge institucional per una altra”.
Pinkwashing: cuando la diversidad se convierte en marketing
Uno de los conceptos centrales del texto es el de pinkwashing. Las organizaciones utilizan este término para describir lo que consideran una estrategia de reputación institucional basada en el uso simbólico de la agenda LGTBIQ+ mientras se adoptan decisiones que perjudican al colectivo.
El comunicado menciona además la filtración de un documento interno en el que, presuntamente, se hablaba de “desapropiar l’esquerra del monopoli simbòlic de la diversitat” como motivación política del acto.
Para las entidades, este enfoque confirmaría que la diversidad está siendo utilizada como herramienta de confrontación partidista y no como compromiso real con los derechos humanos.
¿Dónde termina la visibilidad institucional y dónde empieza la instrumentalización? ¿Puede una gala compensar el retroceso en políticas públicas?
Defensa de la autonomía del movimiento social
Más allá de la crítica concreta, el comunicado reivindica la independencia del movimiento LGTBIQ+ frente a cualquier gobierno. Las entidades subrayan que el activismo ha sido el verdadero motor de los avances en derechos y que su papel no es decorativo.
También cuestionan que en un acto presentado como reconocimiento al movimiento social se incluyan premios a empresas privadas, interpretando este gesto como un desplazamiento del protagonismo del tejido asociativo hacia un modelo corporativo de diversidad.
“La diversitat no s’utilitza. La diversitat es respecta i es defensa”, concluye el texto.
Un pulso político con consecuencias
La decisión de no asistir a la gala abre un nuevo episodio en la relación entre el movimiento LGTBIQ+ valenciano y el actual Consell. El choque no es solo simbólico: afecta al modelo de políticas públicas en materia de igualdad.
El debate de fondo es profundo.
¿Es suficiente la visibilidad institucional si no va acompañada de garantías jurídicas? ¿Puede el activismo mantener su autonomía sin quedar atrapado en la polarización política?
Lo que parece claro es que el movimiento organizado quiere marcar límites. Y recordarle a cualquier gobierno —sea cual sea su color— que los derechos no se negocian ni se utilizan como escenografía.




