El continente europeo ha marcado un hito en la defensa de los derechos de la comunidad LGTBIQ+ y las terapias de conversión. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE, por sus siglas en inglés) ha adoptado una resolución histórica que exige a sus estados miembro la prohibición inmediata y total de las prácticas de conversión. Este movimiento no solo busca proteger a les sobrevivientes, sino también combatir la oleada de desinformación que rodea a este tema.
Esta resolución, aunque no es jurídicamente vinculante, establece un estándar internacional crucial en materia de derechos humanos y ofrece una hoja de ruta detallada para que las autoridades nacionales la implementen. En esencia, la responsabilidad de transformar estas recomendaciones en leyes y políticas reales recae ahora directamente en los gobiernos.
¿Qué Implica Exactamente la Resolución? Un Llamado a la Acción Clara
El texto aprobado por PACE no se anda con rodeos. Pide a los estados miembro acciones concretas para erradicar cualquier práctica que intente modificar, reprimir o suprimir la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género de una persona.
Entre las medidas más destacadas que se solicitan, encontramos:
- Prohibiciones Legislativas: Introducir leyes que prohíban explícitamente todas las formas de prácticas de conversión.
- Apoyo a Sobrevivientes: Garantizar que los servicios de apoyo a les sobrevivientes cuenten con la formación y los recursos adecuados.
- Monitoreo y Datos: Establecer mecanismos para el seguimiento de estas prácticas y la recopilación de datos sobre su prevalencia.
- Concientización Pública: Promover campañas para sensibilizar a la ciudadanía sobre las personas LGTBIQ+ y el grave daño que causan estas pseudoterapias.
La resolución es un mensaje rotundo: estas prácticas son incompatibles con los valores democráticos y los derechos fundamentales que Europa dice defender.
Superando la Resistencia Organizada: Una Victoria Inclusiva
Este avance se logró a pesar de una intensa campaña de presión en contra. El debate y la votación estuvieron enmarcados por una oposición organizada, con grupos anti-trans dirigiendo sus esfuerzos a eliminar cualquier referencia a la identidad de género y a las personas trans del texto. De hecho, se enviaron miles de correos electrónicos automáticos a les miembros de PACE, saturando el ambiente con desinformación.
La ponente de la Asamblea, la diputada laborista británica Kate Osbourne, fue un objetivo directo de estos intentos de exclusión. Sin embargo, un esfuerzo coordinado y transversal dentro de la Asamblea consiguió mantener el lenguaje inclusivo del texto, asegurando que el foco siguiera siendo proteger a toda la comunidad LGTBIQ+.
Finalmente, el texto fue adoptado con una sólida mayoría de más de dos tercios: 71 votos a favor, 26 en contra y 2 abstenciones. Esta votación subraya un reconocimiento cada vez mayor en las instituciones europeas de la necesidad de enfrentar no solo el daño directo de estas prácticas, sino también el clima de hostilidad y desinformación que las alimenta.
El Poder de la Política y la Urgencia del Cambio
La Asamblea ha instado a los estados a actuar con rapidez. Nos recuerda que poner fin a las terapias de conversión requiere más que una simple prohibición legal. Necesita una voluntad política firme, servicios para sobrevivientes que estén financiados de manera adecuada y, sobre todo, educación pública continua para prevenir más sufrimiento.
Le lectore, si la responsabilidad pasa a los gobiernos, ¿qué papel crees que debe jugar la sociedad civil en presionar para que estas recomendaciones se conviertan en leyes efectivas en tu país? ¿Y cómo podemos, individualmente, contribuir a desmantelar la desinformación que todavía pone en riesgo a las personas LGTBIQ+? La lucha por la dignidad y el respeto no se detiene en Estrasburgo; continúa en cada capital, en cada parlamento y en cada conversación que tenemos





