La Guardia Civil ha detenido en El Ejido (Almería) al presunto líder de un grupo organizado que utilizaba la aplicación Grindr para tender emboscadas, agredir y robar a sus víctimas.
La investigación, enmarcada en la operación URGI 26 ROLO, apunta a un patrón premeditado: contacto a través de perfiles falsos, cita en un punto acordado y traslado posterior a una zona apartada. Allí, varios encapuchados irrumpían, proferían insultos homófobos y ejecutaban agresiones violentas acompañadas de amenazas de muerte.
Los hechos comenzaron la pasada Nochevieja y, hasta el momento, hay al menos tres víctimas confirmadas.
Un modus operandi planificado
Según el auto judicial, el grupo creaba perfiles falsos en Grindr utilizando imágenes de terceros sin consentimiento. Tras ganarse la confianza de la persona contactada, fijaban un encuentro en calles concretas de Las Norias de Daza. En el último momento, modificaban el punto de reunión para conducir a la víctima a un lugar con escasa visibilidad.
Una vez allí, actuaban de forma coordinada. Mientras algunos inmovilizaban, otro golpeaba. Las agresiones iban acompañadas de expresiones homófobas y amenazas explícitas. El objetivo final era sustraer teléfonos móviles y otros efectos personales.
La violencia descrita en los autos judiciales es especialmente grave: patadas, golpes reiterados y hasta mordiscos para arrebatar dispositivos.
Prisión provisional para el presunto líder
El detenido, de 20 años, ha ingresado en prisión provisional sin fianza por orden del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de El Ejido. El tribunal aprecia riesgo de fuga y de reiteración delictiva.
La investigación sostiene que el grupo tenía roles definidos y que el detenido ejercía funciones de liderazgo durante las agresiones. Las fuerzas de seguridad continúan buscando al resto de implicados.
La causa sigue abierta y no se descarta que puedan aparecer más víctimas.
Odio y vulnerabilidad digital
Más allá del ámbito penal, este caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: la vulnerabilidad de las personas LGTBIQ+ en determinados contextos y el uso del entorno digital como herramienta para cometer delitos de odio.
Las agresiones no fueron aleatorias. Las víctimas fueron seleccionadas por su orientación sexual percibida y humilladas con insultos homófobos durante los ataques. Eso convierte estos hechos en algo más que robos con violencia.
¿Hasta qué punto siguen siendo las aplicaciones de citas un espacio de riesgo para el colectivo? ¿Estamos haciendo lo suficiente en términos de prevención y educación digital?
Las plataformas de ligue han sido históricamente espacios de socialización y conexión para muchas personas LGTBIQ+, especialmente en entornos donde la visibilidad sigue siendo limitada. Pero cuando el odio se infiltra en esos espacios, el daño no es solo físico: es simbólico.
Una alarma social que exige respuestas
Los hechos han generado preocupación en la provincia de Almería. No es para menos. La utilización de perfiles falsos y la planificación previa reflejan una estructura organizada que buscaba garantizar la indefensión de las víctimas.
Desde Revista Rainbow insistimos en algo fundamental: denunciar siempre. La visibilización de estos delitos es clave para que las autoridades actúen y para que se activen protocolos de protección.
Porque el miedo no puede ser la respuesta.
La operación sigue abierta. Y la pregunta es clara: ¿cómo garantizamos que los espacios digitales sigan siendo lugares de encuentro y no trampas de violencia?




