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miércoles, enero 28, 2026

El Ayuntamiento de Valencia sustituye los bancos LGTBIQ+ de la Plaza.

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A lo largo de la historia, los símbolos en el espacio público han reflejado los valores de una sociedad y el compromiso de sus gobernantes. En Valencia, el reciente movimiento del consistorio municipal, liderado por María José Catalá y sus socios de Vox, ha provocado una intensa controversia que va más allá de la mera jardinería urbana. La sustitución de los bancos con los colores arcoíris y morados, emblemáticos de la lucha por la igualdad y la diversidad, en la céntrica Plaza del Ayuntamiento, ha sido interpretada por la oposición socialista como una aplicación clara y directa de lo que llaman la «agenda ultra».

Para le lectore que visita la ciudad o vive en ella, la ausencia de estos elementos puede parecer un detalle menor. Sin embargo, para la concejala del Grupo Municipal Socialista, Nuria Llopis, el acto posee una carga ideológica ineludible. Llopis ha exigido a la alcaldesa Catalá que reconsidere la medida y reinstale los asientos, denunciando que este acto no es «casualidad, esto es ideología».

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La crítica de Llopis se centra en dos frentes. Por un lado, señala el abandono previo de la infraestructura: asegura que la corporación actual permitió que los bancos se degradaran por falta de mantenimiento. Por otro, subraya la decisión final de reemplazarlos por completo. En sus palabras, la alcaldesa «demuestra cada día que es más reaccionaria que sus socios y que no los necesita para seguir borrando la igualdad y la diversidad de nuestras calles y plazas».

¿Un retroceso estructurado en las políticas de igualdad?

Este incidente no se presenta de forma aislada. La concejala socialista argumenta que la eliminación de estos bancos forma parte de un «plan estructurado» de desmantelamiento de las políticas de igualdad y diversidad que se ha venido observando desde el cambio de gobierno.

La lista de precedentes que el Grupo Socialista pone sobre la mesa es extensa y significativa:

  • Violencia Machista: Una de las primeras acciones fue retirar las pancartas contra la violencia machista en las concentraciones tras el asesinato de mujeres. También se menciona la eliminación de objetivos de fomento de la igualdad de la mujer y acciones dirigidas a víctimas de violencia machista en los estatutos de la extinta València Activa.
  • 8M y Reconocimiento Institucional: El rechazo en el pleno municipal a aprobar, por primera vez en su historia, una declaración institucional con motivo del 8M (Día Internacional de la Mujer), un hecho que los socios de gobierno celebraron incluso públicamente en la Plaza de la Virgen.
  • Visibilidad LGTBIQ+: La retirada anterior de los bancos arcoíris en el Puente de las Flores, una acción justificada en su momento por la remodelación del puente y su dedicación a la exalcaldesa Rita Barberá.

En este contexto, la retirada de los símbolos LGTBIQ+ y morados de la Plaza del Ayuntamiento parece confirmar un patrón, donde la visibilidad de las luchas sociales por la igualdad y contra la LGTBIQ+fobia está siendo sistemáticamente reducida en los espacios institucionales y públicos. Se argumenta que, al igual que se justificó la retirada de pancartas del balcón consistorial (Día de la Mujer, Día del Orgullo LGTBIQ+) alegando que tampoco se colocaban las de enfermedades como la ELA, se busca una falsa neutralidad que, en la práctica, invisibiliza la lucha activa.

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Un llamamiento a la reflexión colectiva

Cuando un símbolo de diversidad es removido, ¿qué mensaje se envía a la ciudadanía, especialmente a le miembre de la comunidad LGTBIQ+? La lucha por la igualdad no solo se libra en los despachos, sino también en el corazón de las ciudades, donde los colores y los mensajes actúan como recordatorios constantes de la inclusión.

¿Es la neutralidad simbólica realmente neutral, o se convierte en una herramienta para borrar las conquistas de las minorías?

¿Qué impacto tiene en la sociedad y en le más jovenes ver cómo los símbolos que representan su identidad o sus derechos son eliminados del espacio que, se supone, es de todes?

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¿Hasta qué punto el mantenimiento de estos elementos visuales es un barómetro del compromiso político con la igualdad?

La concejala Llopis ha sido clara: Catalá «sigue invisibilizando la lucha contra la LGTBI fobia». La pelota está ahora en el tejado del Ayuntamiento, que debe decidir si la igualdad y la diversidad seguirán teniendo un asiento, literalmente, en el centro neurálgico de València.

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Lucía B.T
Lucía B.T
La cultura me salvó de muchas formas. Soy curadora de historias queer y poetisa de madrugadas. Creo que el arte puede sanar, confrontar y liberar. Mi referente es Chavela Vargas, que enseñó a amar sin pedir disculpas.

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