Con la llegada del 25N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la conversación social se centra una vez más en la lucha imprescindible contra el machismo. No obstante, en esta jornada de denuncia y reivindicación, debemos iluminar una realidad que, para una parte de la población, se vuelve doblemente compleja y dolorosa: la violencia que sufre la mujer por el simple hecho de ser mujer y, además, por pertenecer a la comunidad LGTBIQ+.
La Federación Estatal LGTBIQ+ ha puesto el foco sobre esta problemática a través de su informe Estado LGTBI+ 2025, elaborado junto a la agencia de investigación 40db. Los datos son, sin duda, un llamado urgente a la acción, obligándonos a mirar de cerca las cifras: cuatro de cada diez mujeres LTBI+ (lesbianas, trans, bisexuales, intersexuales y más) reportaron haber experimentado algún tipo de violencia motivada por LGTBIfobia durante el último año.
Radiografía de la Agresión: ¿Dónde y Cómo se Manifiesta la Violencia?
Las agresiones y la hostilidad no se limitan a un único espacio, sino que se esparcen por el día a día de le ciudadane. Al leer el informe, encontramos que la violencia se materializa en diversas formas, siendo la discriminación la más reportada, pero sin obviar el impacto físico y emocional:
- Discriminación: Afectó a un 24,2 % de estas mujeres.
- Acoso: Reportado por un 14,8 %.
- Violencia Física o Verbal: Sufrida por un 13,8 %.
En cuanto a los escenarios, la calle sigue siendo el lugar donde la LGTBIfobia es más patente, concentrando el 26,8 % de los casos. Sin embargo, la violencia se cuela también en espacios teóricamente seguros o controlados:
- En la calle: 26,8 %
- En centros de enseñanza: 17,6 %
- En lugares de ocio: 14,4 %
- En el transporte público: 13,1 %
Interseccionalidad: Cuando el Odio se Multiplica
Como subraya Paula Iglesias, presidenta de la Federación, las mujeres LTBI+ se enfrentan a una «doble discriminación» que las sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad. Esta situación se agrava aún más al cruzarse con lo que se denomina interseccionalidad. No solo es cuestión de género u orientación, sino también de otros ejes de identidad que intensifican el riesgo de ser señalada.
Los discursos de odio son el combustible de estas agresiones. Tal y como advierte la Federación, estas narrativas presentes en las redes y en la esfera pública buscan deshumanizar a la comunidad LGTBIQ+ con un objetivo claro: la obtención de rédito político.
Mujeres lesbianas etiquetadas como «degeneradas», mujeres bisexuales hipersexualizadas, y mujeres trans representadas como una «amenaza». Otras identidades, como las mujeres intersexuales o asexuales, sencillamente se borran del mapa. Este señalamiento no es aleatorio; es una estrategia que busca legitimar el rechazo social.
Cristina Álvarez, vocal de feminismos de la Federación, nos recuerda que el punto de mira de estos discursos es amplio y doloroso: ser mujer, ser migrante, racializada, gitana, gorda, tener cuerpos no normativos, tener discapacidad, vivir con VIH o formar familias diversas se suman a la LGTBIfobia. Detrás de cada porcentaje, de cada estadística, hay una vida real que sufre el impacto diario de esta hostilidad.
Te preguntamos, le lectore, ¿cuánto peso crees que tienen los discursos políticos en las agresiones cotidianas que ocurren en tu barrio o en tu lugar de trabajo? ¿Estamos haciendo lo suficiente para desterrar el odio de la conversación pública?
El 25N y el Grito por un Pacto de Estado
La manifestación en las calles este 25N se convierte en un espacio crucial para visibilizar cómo la violencia machista se entrelaza con otras formas de discriminación. La defensa de los derechos, para ser efectiva, exige una acción colectiva y un frente unido que incluya a todos los movimientos feministas. El mensaje es claro: no puede haber justicia plena mientras persistan las agresiones, el acoso y la discriminación en su forma interseccional.
La exigencia más apremiante de la Federación Estatal LGTBIQ+ es la aprobación urgente de un Pacto de Estado contra los discursos de odio. El objetivo es erradicar los mensajes que, de manera constante y diaria, fomentan la violencia contra miles de mujeres y grupos en situación de vulnerabilidad. Solo a través de políticas públicas efectivas y un compromiso social firme podremos construir un entorno donde todes puedan vivir con dignidad y seguridad



