Como experta en periodismo español para la revista digital Rainbow, abordo hoy un tema crucial y a menudo silenciado dentro de nuestra propia comunidad: la violencia intragénero. Es una realidad que nos duele y que, como sociedad, tenemos la obligación de visibilizar, comprender y erradicar.
¿Qué es la Violencia Intragénero?
Se denomina violencia intragénero a aquella que se manifiesta en sus diversas formas en el seno de las relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo sexo. Es, fundamentalmente, un ejercicio de poder, donde el objetivo de la persona que abusa es dominar y controlar a su víctima.
Es esencial diferenciarla de la violencia de género, que se articula en torno a la diferencia subjetiva de los sexos y las relaciones de poder históricamente desiguales del hombre sobre la mujer. Las raíces de la violencia intragénero son distintas y se basan en el desequilibrio de poder generado por otros factores.
Factores de Desigualdad y Control
La desigualdad que facilita el dominio y el control en una relación intragénero no siempre es física. A menudo se basa en elementos de vulnerabilidad específicos de le miembre de la pareja. Estos factores incluyen:
- Diferente nivel económico o de estudios.
- Situación administrativa irregular en el país.
- Estado de salud o discapacidad.
- Estado serológico (VIH, por ejemplo).
- Visibilidad o «el armario»: El grado de visibilidad de la orientación sexual o identidad de género de le miembre de la pareja.
El Chantaje de la LGTB-fobia
Un aspecto particularmente doloroso y específico de este tipo de violencia es el uso de la propia LGTBIQ+-fobia como herramienta de control. Le agresore puede utilizar chantajes y amenazas de revelar la orientación o identidad sexual de la víctima a su entorno personal o laboral, acelerando un proceso de aislamiento que de por sí puede producirse por falta de autoaceptación o por la homofobia social. La pareja se convierte así en el único referente de diversidad para la víctima, el único contacto con su realidad identitaria, lo que refuerza el aislamiento y la dependencia.

Manifestaciones de la Violencia Invisible
La creencia de que la violencia intragénero es menos frecuente o menos grave que en parejas heterosexuales es un falso mito. Además, la violencia puede ser tanto física como psicológica, y no depende de la orientación sexual. La dominación comienza con la anulación psicológica de la víctima, utilizando diversas tácticas de abuso y dominio:
- Violencia psicológica: Humillaciones, insultos, amenazas, denigración y chantaje.
- Aislamiento social: Prohibición de acudir a determinados lugares o de comunicarse con amistades.
- Control: Manejo de teléfono, dinero o amistades.
Violencia física: Golpes, empujones o zarandeos. - Agresión sexual.Le víctima niega y minimiza el maltrato, enmascarándolo ante familiares y amistades por miedo a represalias y por vergüenza. Este ciclo de abuso se caracteriza por una conducta de arrepentimiento y acercamiento por parte de le agresore, quien luego justifica siempre su violencia culpando a la víctima de haberla provocado.

Reconocimiento Legal y Reflexión
En España, la violencia intragénero se cataloga como violencia doméstica y está regulada por los artículos 153.2 y 173.2 del Código Penal. Esto implica que las víctimas pueden acceder a medidas de protección como la prohibición de aproximación o comunicación de le agresore, e incluso su expulsión del domicilio familiar.
La lucha contra esta realidad requiere que toda la comunidad LGTBIQ+ asuma su parte de responsabilidad en la creación de espacios seguros y en el desmantelamiento de la homofobia interiorizada que puede estar en la raíz de estos patrones de control y abuso.
Pregunta para le lectore: Si la violencia se basa en el poder, ¿qué pasos activos podemos tomar, como individuos y como comunidad LGTBIQ+, para asegurarnos de que la equidad y el respeto sean los únicos pilares de nuestras relaciones afectivas? ¿Estamos prestando suficiente atención a las voces más vulnerables dentro de nuestro colectivo.


