El equipo de Naghoi y Facialteam explica cómo se aborda el acompañamiento médico, psicológico y comunitario en los procesos de afirmación de género
En los procesos de afirmación de género, el cuidado no empieza ni termina en el quirófano. Cada vez más profesionales insisten en que la transición es un camino complejo donde intervienen factores médicos, emocionales y sociales que requieren un acompañamiento integral. Hablamos con el equipo de Naghoi y Facialteam, un proyecto especializado en recuperación y apoyo a personas trans tras cirugías de afirmación facial, para comprender cómo se articula ese acompañamiento más allá de la intervención quirúrgica. Desde la gestión de expectativas y la salud mental hasta el debate sobre el cispassing o la medicalización de la transición, esta conversación aborda los retos actuales de la atención sanitaria a las personas trans en un contexto internacional donde sus derechos vuelven a estar en el centro del debate.

Revista Rainbow: Naghoi nace como un centro de recuperación postoperatoria, pero en los procesos de afirmación de género el “después” no siempre empieza tras la cirugía. Queremos entender dónde sitúan el inicio real del Más allá del postoperatorio: ¿cuándo empieza realmente el acompañamiento?
Doctor Luis Capitán, cofundador y codirector de The Facialteam Group: El acompañamiento real comienza desde el primer contacto con Facialteam, nuestro grupo multidisciplinar especializado en cirugía de afirmación de género facial. Nuestra dedicación a la comunidad LGBT nos motiva a compartir información científica y educativa. Con más de 15 años de experiencia escuchando a nuestras pacientes, hemos profundizado nuestra conexión con ellas. Esto incluye ofrecer videos de procedimientos en 3D, cientos de testimonios y un análisis detallado de cada caso, lo cual cimienta nuestra relación clínico-paciente. Desde el primer intercambio con nuestras coordinadoras hasta la evaluación, consulta y cuidados postoperatorios, practicamos la escucha activa.
Revista Rainbow: ¿Trabajáis con personas trans únicamente después de la cirugía o existe algún tipo de contacto, orientación o acompañamiento previo antes de que pasen por quirófano?
Dr. Daniel Simon, cofundador y codirector de The Facialteam Group: Trabajamos con personas trans interesadas en cirugía facial. De hecho, nuestro trabajo comienza mucho antes del quirófano. Desde el primer contacto, iniciamos un proceso de orientación y asesoramiento totalmente personalizado. Dedicamos tiempo a ajustar expectativas, resolver dudas y evaluar cada caso en profundidad.
Esta fase previa es esencial y puede incluir varias consultas, pruebas diagnósticas como un TAC 3D y el uso de modelos anatómicos para estudiar distintos abordajes quirúrgicos. Todo ello proporciona a la paciente información clara y rigurosa para tomar decisiones conscientes.
Lo más importante es que se sientan escuchadas, comprendidas y seguras antes de dar cualquier paso hacia la cirugía.
Revista Rainbow: Hablar de recuperación integral implica hablar de más que bisturí y puntos de sutura: salud mental, emociones, expectativas y miedos también forman parte del proceso. ¿Con qué perfiles profesionales cuenta el equipo de Naghoi y cómo se articula ese acompañamiento multidisciplinar durante la estancia de las pacientes?
Dr Daniel Simon: Tanto Facialteam como Naghoi cuentan con diversos profesionales sociosanitarios, siempre trabajando en equipo. Por el lado médico, hay 12 cirujanos, tres anestesistas y una médica de cabecera en plantilla que miden cada detalle clínico durante toda la estancia perioperativa.
En Naghoi, hay atención de enfermería especializada en la paciente trans postoperatoria, disponible 24/7, día y noche, que proporciona desde chequeos rutinarios a masajes como de drenaje linfático y presoterapia, terapias con el objetivo de reducir la inflamación y agilizar la recuperación. Además, dos psicólogas brindan una variedad de servicios para cuidar la salud mental tanto de las pacientes como de sus acompañantes, a nivel individual como grupal.

Dr. Luis Capitán: Nuestro equipo aporta mimo y tranquilidad en la fase post operatoria, además fomenta una alimentación sana y una experiencia compartida en comunidad. Nos preocupamos de una recuperación física pero también mental y emocional Nuestro modelo de cuidado es innovador no solo en este sector sino también dentro de la atención sanitaria general.
Revista Rainbow: En el debate actual, cada vez más voces trans cuestionan la idea de que la disforia se “resuelve” exclusivamente modificando el Desde vuestra experiencia, ¿creéis que la cirugía es siempre la solución a la disforia de género o es solo una herramienta más dentro de un proceso mucho más amplio?
Dana Westermark, Responsable del dpto. de psicología: Para nada, no hay una varita mágica. Por un lado, el hecho de confirmar que una persona es trans, ya es un proceso sumamente complejo. A esto se le añaden los retos o desafíos que atraviesa una persona cuando comienza el camino de la transición: perder relaciones sociales, miedo al rechazo, problemas socio-políticos… Y es que tomar la decisión de someterse a una cirugía de afirmación de género no es una decisión fácil. Las personas trans han podido estar en terapia psicológica o tratamiento hormonal durante meses y/o años antes de tomar esta decisión.
Muchas personas trans buscan servicios de salud para ayudarles a alinear su físico con su identidad de género. La cirugía puede mejorar la disforia, está demostrado científicamente, pero no puede prometer su eliminación en todos los casos, pero no significa que sea la solución radical a la disforia de género. Es decir, es probable que la cirugía minimice la disforia, pero la cirugía no tiene por qué formar parte de la transición de todes. Sería erróneo decir que nunca más sufrirá de transfobia, que siempre le hablarán con los pronombres correctos, y que los niños dejarán de hacer la pregunta incómoda, ¿Qué es, hombre o mujer? Por lo que, la cirugía es una opción dentro de un abanico muy amplio.

Revista Rainbow: Las operaciones pueden generar grandes expectativas sobre cómo cambiará la vida de una persona, pero el posoperatorio también puede traer momentos de vulnerabilidad emocional. ¿Cómo se trabaja en Naghoi la gestión de expectativas para evitar que la cirugía se viva como una promesa de felicidad absoluta?
Dana Westermark, Responsable de Psicología de Naghoi y Facialteam: Es una labor previa esencial, realizada conjuntamente entre las psicólogas y los cirujanos en consultas, para ajustar unas expectativas realistas de cara a la cirugía. No obstante, aunque las pacientes digan que entienden hasta dónde llega el impacto de la cirugía en sus vidas, es un factor difícil de controlar ya que vienen con mucha ilusión de, por fin, poder vivir una vida plena en congruencia con su identidad de género auténtico. Hay mucha carga emocional con esta cirugía, y por ello, , avisamos de manera reiterada sobre la posibilidad de una fase de altibajos tras la cirugía, que es común en parte debido a los efectos de la anestesia general, y por otro lado por haber superado el día que llevan esperando ansiosamente durante meses. Contamos con un equipo postoperatorio especializado, que incluye a coordinadoras y enfermería especializada en salud mental, que acompañan, a distancia, a la paciente a lo largo de los meses y años después de la cirugía, por si surgen cuestiones y dudas. El cuidado sigue a largo plazo, y en ningún momento prometemos la felicidad absoluta, aunque nos llena de satisfacción escuchar a las pacientes admitir que gracias a la cirugía son más felices y que nuestro equipo le ha “salvado la vida.”

Revista Rainbow: El cispassing sigue siendo un tema central dentro del colectivo trans, tanto como fuente de seguridad como de presión ¿Qué peso creéis que tiene el cispassing en el bienestar de las personas trans y cómo abordan este tema desde una perspectiva crítica y no normativa?
Victoria, ejecutiva de comunicación y paciente: Buena pregunta, y como centro privado dedicado a la demanda de cirugía de afirmación de género, no tenemos todas las respuestas en las áreas más amplias, como el social. Es normal que las personas no deseen ser “outed” ó “cloqueadas” tanto en privado, como en público, sobre todo por el peligro que pueda haber en ciertas circunstancias. Sí, es cierto que eso es conformar con ese constructo social del binario de género (masculino o femenino), pero la realidad es que mientras queden entornos inseguros para personas trans, más cispassing desearán. Por lo tanto, ser percibida como una mujer cis tiene gran peso para la mayoría de nuestras pacientes “AMAB,” es decir, mujeres asignadas de género masculino en nacimiento por sus siglas en inglés. Son personas cuyo objetivo es encajar con el binario “hombre-mujer.” Son mujeres que suelen sentir gran incongruencia con las características de su físico asociadas típicamente con el masculino, como vello facial, una frente prominente o una línea de pelo con forma de M, además de rasgos corporales como los genitales.

Así que la transición es una necesidad para su bienestar para llegar verse, y ser vista, como la persona que realmente es. Aunque para algunas el cispassing es un privilegio que disfrutan, siendo realistas, hay otras que les cuesta beneficiarse de esa seguridad que el cispassing otorga. Por desfortuno, no es posible moverse siempre en espacios 100% libres de transfobia. En el caso de personas no binaries, o genderqueer, el cispassing quizá tiene menos peso. Sea o no una clave para nuestra paciente, es nuestro deber escucharles y respetarles ya que cada persona tendrá una visión única de su propia feminidad. Sabemos que la diversidad de lo femenino es tan amplia como el mismo universo…que incluye todas las mujeres, inclusivo de mujeres trans, es un derecho humano. Además, es comprensible cuando ellas quieren conservar ciertos rasgos culturales o familiares—en fin, nuestro propósito es conseguir minimizar los marcadores masculinos al máximo, sin sacrificar su naturalidad, y que encaja con su concepto de femenino (que varía entre culturas y países).
Revista Rainbow: La transformación corporal no siempre va acompañada de una transformación interna inmediata, y eso puede generar conflictos emocionales inesperados ¿Os encontráis con pacientes que, aun estando satisfechas con el resultado físico, siguen atravesando malestar emocional? ¿Cómo se acompaña eso?
Dana Westermark: Realmente, las personas trans saben quiénes son desde una edad muy temprana. Lo más habitual es que ya hayan recorrido un largo camino junto a profesionales de la salud mental, y con expertos en endocrinología, antes de poder acceder a una cirugía. No suelen ser transformaciones repentinas: pueden tardar meses o incluso años solo en eliminar el vello, por ejemplo, un proceso además algo costoso.
La transición supone una enorme inversión económica que requiere una cuidadosa planificación financiera, pero casi ninguna persona tiene ese poder adquisitivo de forma tan inmediata. Habrán pocas excepciones, un número tan pequeño según los estudios publicados hasta la fecha, que resulta científicamente insignificante.
Según la WPATH, la asociación mundial de profesionales en la salud trans, los casos de arrepentimiento se deben más a la dificultad en gestionar un rechazo social continuado que a la propia transformación interna. Si persiste un malestar emocional, a pesar de haber completado su transición, se requiere de apoyo psicológico especializado, y si es posible, con experiencia en identidad de género. También es recomendable el acompañamiento grupal supervisado, para apoyar al colectivo, identificando las fuentes internas y externas comunes del malestar, y aprender a gestionarlas arropada por una comunidad que comprende.

Revista Rainbow: Naghoi apuesta por una recuperación vivida en comunidad, algo poco habitual en los procesos médicos ¿Qué aporta la convivencia con otras personas trans en recuperación y por qué creéis que es tan importante no vivir este proceso en soledad?
Dana Westermark: El beneficio es tan grande que casi no se puede medir. No somos expertos (aún) en el impacto de la convivencia durante la recuperación postoperatorio–¡Habrá que recopilar datos! pero seguramente se pueden extrapolar conclusiones de otros estudios sobre terapias y experiencias de sanación en comunidad, y han demostrado ser más efectivas que los procesos vividos en soledad.
Además, se podría decir que Naghoi es un santuario construido en honor al colectivo trans; y que, es, en cierto modo, llegar a casa. Pretendemos recrear el paraíso seguro con el que sueñan, donde poder soltarse y ser ellas mismas, sin miedos. Desde hace un tiempo, Facialteam ya era una especie de burbuja del cielo para muchas contaban la revelación que era estar bajo nuestro cuidado, donde se sentían rodeadas por un gran grupo de profesionales que miraban por su comodidad en todos los aspectos.
No solo recibían mimos las pacientes, sino también sus acompañantes, que también tienen sus propios procesos paralelos cuando su ser querido se somete a cirugías.. Desde hace años ya contamos con un protocolo de cuidados “Bajo Estrés”, que incluye terapias, grupos de apoyo e incluso una “casa Facialteam” en el hotel que recomendamos anteriormente , donde podrían compartir sus vivencias en salas compartidas juntas, a menudo haciendo amistades ya de por vida.
A lo largo de nuestros 15 años de trayectoria , hemos visto el empoderamiento que surge cuando una persona se siente parte de un grupo, al estar rodeada de personas afines a ella. Llevan más de una década pidiéndonos una “reunión” de ex pacientes, y ahora, por fin se ha materializado con Naghoi, un espacio ideal para ello.
Revista Rainbow: Cada vez se cuestiona más la tendencia a convertir procesos vitales e identitarios en itinerarios estrictamente médicos. Desde vuestra posición, ¿cómo evitáis que la transición se convierta en un proceso excesivamente medicalizado o protocolizado?
Dr. Capitán, fundador y director: Facialteam se dedica a la cirugía de afirmación de género facial, con la cuál es inevitable, incluso diría que es necesario que haya un protocolo médico con bases científicas que sigue evolucionando con la experiencia para poder ofrecer cada vez un mejor servicio, de altísima calidad en todo lo relevante. Para ello, no significa que la paciente se convierte en sólo un código, ni mucho menos, todo lo contrario.
Mientras más ve la paciente como una persona, una humana, que tiene derecho a servicios de salud como todo el mundo, y merece un abordaje 360º a su bienestar físciomental, mejores resultados conseguiremos en el sector sanitario. Al no formar parte de nuestra especialidad, no podemos declarar como debe de ser el proceso en otras áreas de la transición, pero el concepto de la unidad multidisciplinar compuesto por profesionales que están realmente integradas—como actualmente operamos hoy en día en Facialteam—sería un modelo de cuidado, basado en el consentimiento informado, que favorece procesos cada vez menos medicalizados, más personalizados y centrados en las necesidades de los individuos en cada etapa.
Revista Rainbow: Las clínicas y centros especializados ocupan un lugar de poder simbólico en la vida de las personas trans que acuden a ellos. ¿Qué responsabilidad sentís como centro al trabajar con personas que depositan tantas expectativas emocionales en un proceso médico?
El Dpto Post-Operatorio de Facialteam: Somos plenamente conscientes de la enorme responsabilidad que implica nuestro trabajo. Entendemos que, en la relación médico-paciente, existe una asimetría de poder que puede hacer que la paciente se sienta vulnerable. Por eso, nuestro objetivo es equilibrar esa balanza desde el primer momento: fomentamos una comunicación abierta y fluida entre la paciente, su familia y nuestro equipo, eliminamos las barreras económicas en nuestras consultas y ofrecemos un acompañamiento integral. Esto incluye atención postoperatoria a largo plazo y un seguro médico quirúrgico, con el fin de minimizar preocupaciones y brindar la mayor tranquilidad posible ante los riesgos inherentes a cualquier cirugía.
En cuanto a las expectativas emocionales —como hemos comentado anteriormente—, el asesoramiento por parte del cirujano es fundamental para alinearlas. Nuestro equipo multidisciplinar (psicología y medicina general) realiza una evaluación preoperatoria detallada, donde revisamos con la paciente qué espera del proceso. No solo hablamos de los resultados físicos, sino también del impacto emocional, de cómo reacciona su entorno y de los posibles cambios en su vida personal y laboral. Entendemos que la satisfacción final depende directamente de estas expectativas, por lo que nuestra prioridad absoluta es trabajar juntos para asegurar que sean realistas antes de empezar.
Revista Rainbow: En un contexto internacional de retrocesos en derechos trans, los modelos de atención sanitaria también están en revisión. Si miramos al futuro, ¿qué cambios creéis que son necesarios en la forma en que se acompaña a las personas trans en los procesos de afirmación de género?
Lilia Koss, Resp. Relaciones Institucionales:
Primero, destacamos que nuestra experiencia se limita al sector específico de la cirugía facial para mujeres trans desde el año 2010.
Con respecto al futuro del sector sanitario y sus servicios de afirmación de género facial, es fundamental invertir en investigación científica y en la formación de las nuevas generaciones de profesionales sanitarios, acciones a las que ya dedicamos un esfuerzo considerable. En el ámbito de la cirugía facial, la escasez es notoria.
Adicionalmente, se debe fomentar la participación de jóvenes trans en el ámbito sanitario para aumentar el porcentaje de profesionales que aportan una «experiencia vivida», lo cual nos permitirá una comprensión más profunda de las necesidades y, consecuentemente, mejorar el acompañamiento en los procesos de una “transición” de género.
Aún queda un camino significativo por recorrer, siendo este un sector relativamente incipiente.
Solo a través de un mayor conocimiento, la integración multidisciplinar (mediante la colaboración con organizaciones como EPATH y asociaciones trans/LGBTIQ+), y la escucha activa de nuestras más de 6000 pacientes procedentes de 60 países, hemos pod la tecnología, los métodos, los resultados, los cuidados y, de manera crucial, la satisfacción y el bienestar de la paciente LGBTIQ+.





