Las claves del cierre del juicio en Bizkaia
- Peticiones de cárcel: Fiscalía y acusación particular mantienen la solicitud de tres años de prisión para diez de los acusados por un delito de lesiones agravado por odio.
- Negacionismo de la defensa: Los abogados de los agresores intentan rebajar los hechos a «lesiones leves» y desvinculan los ingresos psiquiátricos de la víctima de la paliza.
- Coautoría y agravante: La acusación subraya que, aunque no se identifique cada patada individual, todos son responsables al actuar como grupo agresor bajo el principio de coautoría.
El juicio por la brutal agresión homófoba en Basauri ocurrida en 2021 ha quedado visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Bizkaia. En una jornada marcada por la tensión, las defensas de los once acusados han solicitado la absolución, sosteniendo un argumento que insulta la dignidad del colectivo: que proferir gritos de «maricón de mierda» mientras se patea a una persona no constituye un delito de odio, sino que responde a una «reacción emocional incontrolada» en el contexto de un botellón.
Un relato de terror y secuelas imborrables
La víctima, que tenía 23 años cuando fue atacada, ha relatado cómo aquel grupo se abalanzó sobre él al grito de «te voy a contagiar» y «me das asco». Tras ser golpeado por la espalda y quedar inconsciente en el suelo, los agresores continuaron pateándolo al grito de «esto te pasa por maricón de mierda». Su expareja, que tuvo que cubrirle con su propio cuerpo para salvarle la vida, confirmó que los atacantes conocían perfectamente su orientación sexual, desmontando la teoría de una «pelea casual».
El cinismo de la defensa: «Tienen amigos homosexuales»
En un intento desesperado por evitar la agravante de odio, los acusados han recurrido al cliché de «no somos homófobos, tenemos amigos gays». Sus defensas han llegado a calificar a los agresores como «algo cafres o toscos», pero no criminales de odio, alegando que el término «maricón» carece de significado delictivo en este caso. Frente a esto, la fiscalía ha sido tajante: el dolo de lesionar por orientación sexual es «obvio y evidente».
El precedente del caso Samuel Luiz
El abogado de la víctima ha recordado el trágico asesinato de Samuel Luiz para ilustrar la peligrosidad de estas agresiones grupales donde la víctima carece de cualquier posibilidad de defensa. «En el siglo XXI, que a una persona la pateen por su orientación sexual es algo que no puede ocurrir», sentenció. Mientras la defensa propone una indemnización irrisoria de 530 euros, la acusación eleva la cifra a 12.500 euros por los daños físicos y las graves secuelas psicológicas, que incluyen varios intentos de suicidio por parte del joven agredido.




