Último paseo

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ultimo paseo revista rainbow

Paula y Jason salieron de casa. La decepción de Jason iba escrita en su cara. Y la pena.

Habíamos pasado realmente poco tiempo juntos pero ambos sabíamos que aquello que estábamos creando era especial. Nos entendíamos a unos niveles que ni siquiera Matt me podía entender, ni después de toda una vida siendo amigos.

Y dolía. Dolía esa complicidad. Dolía esa influencia que podíamos ejercer el uno sobre el otro sin ni siquiera pretenderlo. Dolía cada segundo, cada palabra. Y dolía, sobre todo, que tuviéramos tan cerca la palabra fin sin haber cambiado de capítulo.

Todo se había convertido en un amor de verano reducido a un mes y medio. Todo se estaba transformando en un capricho pasajero cuando habíamos apostado a una historia, quizás, un poco más larga. Todos los sentimientos se estaban diluyendo en la playa donde nos conocimos aquella primera noche, delante del fuego, cuando no le dije ni mi nombre.

Pero aún nos quedaban 3 días. Dos, para concretar más, pues el tercero tenía que volver.

No supe nada de Jason hasta media tarde. Había estado toda la mañana con Matt en la piscina y luego salimos a comer esa comida basura que tanto me gusta. ¡ A la mierda la dieta! Era verano, era mi penúltimo día; éramos M2 y teníamos que disfrutar lo poco que nos quedaba juntos hasta que nos volviésemos a ver, seguramente, el verano siguiente.

Jason me escribió. Me pidió disculpas por la forma en que se marcharon de casa y quiso que cenásemos juntos, pero yo ya tenía planes de pasar el día con Matt, por lo que le propuse quedar antes de cenar para estar un rato juntos y poder hablar tranquilamente los dos a solas, sin interrupciones, sin terceras personas, sin móviles. Él y yo.

A eso de las 7 le vi llegar. Vestía unos pantalones blancos y una camisa celeste a rayas. Jason versión guapo. Me encantaba. Aunque también me encantaba el Jason versión tirantes y bañador de la playa; y su versión desnudo abrazándome en el sofá o dándome los buenos días, y su versión…

Puff, estoy peor de lo que creía. Jason me gusta de verdad. Quizás más de lo que pensaba. Y estaba tan absorto en mis pensamientos sobre mis pensamientos y con la vista perdida en el Jason pijo que volví en mí cuando llegó a mi lado y me dio un beso.

  • Perdona – le dije. – estaba pensando cómo decirte lo guapo que estás.
  • Gracias – sonrió. – se lo que te gustan las camisas. ¿te apetece pasear por la playa?

Le agarré la mano y lo empujé, respondiendo así a su pregunta. La conversación se tornó seria en seguida. Sabíamos que teníamos que aclarar las cosas y así fue.

No os voy a contar qué hablamos. No os voy a contar qué estuvo pasando esos dos últimos días. Después de todo me merezco algo de privacidad. Sólo os diré que han pasado 18 meses y 15 días desde que me vine a vivir a la isla. Con Jason. Al lado de mi mejor amigo y que, de momento, es el amor de verano más largo que he tenido nunca.

2 Comentarios

  1. 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏Qué bonito!!! 🤩 El amor lo puede todo!! Para cuando la próxima historia?jajaja Estoy enganchadisima a todo lo que escribes!!!!

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