Paseando de noche alumbrado por la luz del sol

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cayetano chocolate

Os había dejado a todos con la intriga de qué ocurrió aquella noche con Fernando, más conocido como el chico as a Christian Louboutin sneakers, pero es muy largo así que voy a llamarle por su nombre, aunque os venga Lady Gaga, Cher o ABBA a la cabeza cada vez que lo leáis.

… For Liberty, Fernando …

La cena fue muy incómoda, me esforzaba demasiado por parecer relajado, seguro de mí mismo, atractivo, inteligente, no comer demasiado, no beber demasiado, no hablar demasiado y no olvidarme de lo que me hubiera dicho tres minutos después. Sí. todo eso es lo que me suele pasar en mis citas.

Caminé hasta el restaurante revisando cada detalle de mi outfit, mocasines de ante azul marino con borlas en piel, vaqueros algo ajustados y camisa Oxford mil rayas azul cielo Carolina Herrera. Obvio no me la jugué, era un conjunto totalmente probado y siempre con éxito.

¿ALGO? Hay bridas anti-escapes más flojas que como ibas mariquetas

¿Estaría ya esperando dentro? ¿Me tocaría esperarle? ¿Tendrá una postura privilegiada para estudiarme según camine hasta la mesa? ¡¡Qué nervios!!

Di la vuelta a la esquina y noté que alguien se quedó mirándome y algo me hizo detenerme, le miré, me estaba mirando, era como si hubiera visto a Apolo frente a mí, de nuevo mi piel se erizaba y un escalofrío recorría todo mi cuerpo a pesar de tener las manos empapadas en sudor. Continúe caminando y disimuladamente miré mi reloj, 21:59, super puntual, y me estaba esperando en la puerta del restaurante.

  • Esperaba llegar antes que tú para que no tuvieras que esperar solo en la mesa.
  • Ah… va…le.

¿Se puede ser más perfecto? Imposible, si hubiera alguien más perfecto sería él mismo evolucionado, va por delante de todos.

Pues sí… seguí balbuceando palabras el resto de la cena y él hablando de lo que parece ser su tema de conversación favorito, él mismo, y no es algo malo como pueda parecer, es como ver una serie muy adictiva de Netflix, que no quieres que acabe nunca.

 Todo iba perfectamente hasta que llegó el camarero a tomar nota de los postres, y tras una ensalada de mozzarella con tomate para compartir y el principal más healthy de la carta, esperaba pegarme un pequeño homenaje en el postre, pero en cambio, Fernando tomó la iniciativa y dijo:

  • No gracias, no tomaremos postre, hay que cuidarse.

¿¡Cómo!?

¡Pues me ha jodido! Al menos, espero que no sea la única vez que lo hace esta noche.

Con el cabreo que tenía, al ver llegar el camarero con la cuenta decidí que quería ir al baño, y así, dejarle pagar la cuenta tranquilamente porque yo no pago una cena sin postre, ¿DÓNDE VAMOS A LLEGAR?

Volví del baño, ya habia pagado, como esperaba, y me dijo con esa voz tan profunda y dulce a la vez:

  • Espero que no te haya molestado que dijera que no a los postres, pero tengo algo especial pensado.

Ah… ¡BIEN! Sin postre, pero durmiendo caliente.

Salimos del restaurante, y ya más relajado, pude observarle bien. Camisa de lino rosa, perfectamente planchada confort fit pero dejaba intuir unos bíceps pronunciados, pantalón blanco tan ceñido que dejaba intuir perfectamente unas piernas absolutamente trabajadas, y unos driver shoes Tod’s. Y lo mejor de todo su conjunto, era una sonrisa, tan blanca, tan bonita, tan impresionante, y tan sincera que iluminaba como el mismo Sol.

Me debió de ver con tal necesidad de dulce que destripó la sonrisa con un:

  • Espero que te guste el helado.
  • ¡¡¡Me encanta el helado!!! ¿A quién podría no gustarle? De hecho, me gustan todos los sabores de helado, siempre y cuando sea chocolate.

Caminamos hacía Mistura de Augusto Figueroa 5 y tras comprobar el sabor de varios helados elegí uno de Fernando con Chocolate (¡Ojalá!)

Y así fue como comenzamos a dar un paseo maravilloso bajo la noche de Madrid alumbrado por ese Sol que me acompañaba.

¿Queréis saber cómo acabó la noche? Estar atentos a mi próximo post, prometo que esta vez no me entretendré con historias de Adrián, aunque después del éxito de la última, os tengo que contar cómo llegó con las sneakers nuevas manchadas de una sustancia sospechosa. Pero prometo terminar de contaros primero mi nombre con Fernando, el astro rey.

 

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