Homofobia Interiorizada y cómo trabajarla

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homofobia interiorizada revista rainbow

Quizás hayas escuchado este término de alguno de tus amigos, y seguro también hayas pensando que se estaba haciendo el intelectual, pero no, amiga, date cuenta. Este es un tópico del que debería hablarse mucho más de lo que se habla hoy en día. La comunidad LGBTIQ+ sería mucho más positiva y saludable si todos nos detuviéramos a hacerlo de vez en cuando. Por eso te he traído este artículo sobre lo que es la homofobia interiorizada y cómo trabajarla.

Hace poco más de un año, empecé a leer al genio de Gabriel J. Martin, un psicólogo español especializado en un área conocida como “Psicología Afirmativa Gay”. Esta rama se orienta específicamente al perfil del hombre homosexual, tomando en cuenta los episodios que puede atravesar durante su crecimiento.

Y tú dirás “pero ¿Qué episodios son esos?”, pues, bullying, rechazo por parte de su familia o de su círculo social, depresión, confusión, entre otras cosas que involucra el hecho de ser homosexual. “Ale, estamos en pleno 2020”, ya lo sé,  pero ¿Qué pasa con los maricones que hoy en día tienen 30 años? Ellos no crecieron en esta sociedad. A parte, sigue existiendo mucha incertidumbre en el tema, incluso en Madrid. Todavía hay chicos que crecen con miedo. Además, recordemos también que la en mayor parte del planeta sigue siendo un tema tabú. Nuestras hermanas necesitan apoyo psicológico.

Consecuencias de situaciones que nos marcan

Si bien cada caso es diferente, el efecto de estos episodios durante la infancia y la adolescencia es casi siempre el mismo: estrés postraumático, que se traduce en ansiedad y depresión. Y ¿Qué es lo primero que hace uno cuando está ansioso? Aferrarse a sensaciones adictivas: drogas, alcohol, sexo. ¿Ves por qué tu amiga se la pasa de bar en bar tomándose hasta el agua de los floreros?

Para que lo entiendas bien, el estrés postraumático ocurre cuando pasas por una situación que te genera mucha angustia. Ese recuerdo se guarda en tu mente y cuando tu cerebro siente que estás entrando en un terreno similar, activa las alarmas. Y boom: ansiedad, ataques de pánico.

Un caso reciente

El fin de semana pasado fue el cumpleaños de uno de mis amigos aquí en Madrid. Hizo una pequeña reunión en su casa hasta temprano porque, como ya sabrás, es lo que nos permitió el COVID19. En esa fiesta estaba un amigo suyo al que llamaremos Kevin.

Kevin es un joven venezolano de unos veintitantos años. Tiene una profesión que le ha dado una buena posición económica, lo suficientemente buena para tener su coche y negocio propios. En una economía como la actual, está mucho mejor que la mayoría de su generación, porque hoy en día cuesta mucho más surgir como individuo. Aún así, Kevin tiene muchas inseguridades. Y eso lo pude ver en minutos.

A lo largo de la reunión, Kevin no paró de hacer comentarios despectivos sobre ciertos géneros musicales, sobre estilos de vida, entre otras cosas que necesitó –atención a esto– señalar. En un momento, uno de los chicos le comentó que tenía un parecido con La Divaza (un YouTuber venezolano). Y aquí se descontroló la situación.

Kevin se ofendió por la comparación y sintió la necesidad de defenderse. Lo más gracioso de todo es que sí se parece. Ambos son de estatura baja, labios pronunciados, contextura delgada, cabello liso (claramente peinado con mucho decoro), y aquí viene lo que seguro le molestó más: muy afeminados. Eso es todo, por eso se ofendió tanto Kevin: porque le dijeron afeminado.

Miedo a la feminidad: la ley del espejo.

Dentro de la comunidad hay muchísimo rechazo hacia “la pluma”, al igual que con el hecho de ser pasivo. ¿Sabes de dónde sale eso? Del miedo a sufrir otro episodio en el que te conviertan en objeto de burla o de rechazo. Es un mecanismo de defensa, una forma de decir que él es más marica que tú. “Yo soy gay, pero soy normal”. Suena cruel, pero es lo que ocurre en nuestro subconsciente.

Eso, amiga mía, es homofobia interiorizada: el miedo a ser asociado con algo “gay”, la necesidad de ser “serio”, “masculino”, “cero plumas”. Estar a solo un paso de vivir en el armario. Es una actitud que no le hace bien a nadie porque parte del rechazo hacia una de las cosas que te define: tu sexualidad. Es lo mismo que sentir rechazo por tu color de piel o tu nacionalidad, un acto de odio hacia ti mismo.

¿Has oído hablar de la ley del espejo? Lo que me molesta del otro, es lo que me molesta de mí. Arriba te lo predije: su necesidad de criticar géneros musicales “de gente marginal” dice de su miedo a ser visto como tal. Claramente, viene de una familia de bajos recursos y ha podido avanzar como individuo. Pero ¿Por qué el miedo a ser asociado nuevamente con su origen? ¿Por qué se ofendió tanto Kevin cuando lo compararon con un marica con pluma? Homofobia interiorizada, querida.

Entiende lo mucho que vales.

El hecho de que Kevin se exprese como lo hace no significa que sea mejor ni peor que nadie, al igual que tampoco lo hace más ni menos homosexual. Pero él tendrá que darse cuenta de eso sólo. Lo cual nos lleva a lo que te ofrecí al principio, si no, el título no sería “Homofobia interiorizada y cómo trabajarla”.

Una muy buena forma de empezar es pensar si te da miedo que tus compañeros en un trabajo nuevo sepan que eres homosexual. Tampoco vas a andar por ahí saliendo del armario con todo el mundo, pero supongamos que te preguntan qué hiciste el fin de semana, y tú te fuiste a Toledo con tu chico. ¿Te daría miedo decirlo? Si tu respuesta es sí, ahí ya tienes un par de cosillas para trabajar.

Es importantísimo hacer introspección. Puedes hacerla con ayuda de un psicólogo o terapeuta, a través de la meditación, escribiendo lo que piensas; hay muchas formas. Pero debes darte cuenta de qué actitudes tienes que sean negativas para ti. Aplicar la ley del espejo es maravilloso. Cada vez que algo te genere rechazo y sientas ganas de criticarlo, piensa en ti, porque ese algo es tu espejo.

Ten mucha paciencia, es un proceso largo. Si bien, yo lo empecé hace un tiempo ya, sigo trabajando para mejorar. De hecho, pude ver muchos comentarios que yo solía hacer en Kevin, por eso entiendo su actitud. Justamente empecé trabajando esas actitudes. Él también puede crecer y vivir más pleno si se lo propone, pero tiene que dedicarse a sí mismo.

Directamente, te recomiendo que leas “Quiérete mucho, ¡Maricón!”, “El ciclo del amor marica” o “Gay Sex”. Los tres son libros del genio de Gabriel y están impregnados de su buena vibra. Revísate, amiga, no dejes que te consuma. Espero que puedas darte cuenta si estás sufriendo de esa homofobia interiorizada y cómo trabajarla.

1 Comentario

  1. Es una pena.. que exista la homofobia interiorizada… cada uno deberia ser como le apetezca sin miedo a que le digan que parece más gay que otros..

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