¿Es seguro practicar Sexting?

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A estas alturas, seguramente habrás oído escuchar la palabra Sexting o puede que incluso lo hayas practicado por ¿Grindr? ¿Wapa? ¿Instagram? ¿WhatsApp? O alguna otra aplicación de citas o mensajería instantánea, como Snapchat.

Para los que aún desconocen esta palabra, cuando hablamos de sexting nos referimos al intercambio, difusión o publicación de contenido ya sea fotografías y/o videos de índole sexual, grabados por el remitente haciendo uso de dispositivos informáticos.

¿Seguro que no lo has practicado?

El Sexting se ha convertido en una nueva forma de tener “relaciones sexuales” con tu pareja o un “desconocido”, existen estudios que indican que este tipo de prácticas no están vinculadas con problemas psicológicos o conductas sexuales arriesgadas, por el contrario, se ha convertido en otra forma de relacionarse sexualmente sobre todo en jóvenes de entre los 18 y 24 años.

Cualquiera que haya utilizado aplicaciones como Grindr, sabe bien que, en la mayoría de los casos se comparte fotografías de índole sexual incluso antes de decir un “hola”.

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Grindr – App de Citas Gay

Los más “discretos” no utilizan Grindr, sino que utilizan los mensajes directos de Instagram para compartir este contenido, ya que el usuario que recibe el contenido puede visualizarlo solamente una vez y no puedo guardarlo… al menos no tan fácilmente, unos segundos da para poder realizar unas cuantas capturas.

Y los más arriesgados o simplemente desean algo más “real” que una simple fotografía, directamente hacen video llamadas por WhatsApp o Skype para realizar cibersexo.

Practicar sexting no conlleva en si ningún delito, y podríamos considerarla como una práctica sexual más, cuando se práctica en alguien que tenemos plena confianza.

¿Qué sucede cuando enviamos nuestro contenido sexual a un tercero y este decide publicarlo o difundirlo por internet sin nuestro consentimiento?

Cuando las personas practican sexting, seguramente por el “calentón” del momento o bien por desconocimiento, no perciben el peligro que conlleva compartir este tipo de contenido sexual con terceras personas. No son conscientes de los riesgos que conlleva la exposición de este tipo de contenido e información íntima sobre nuestra persona y la difusión que puede llegar a alcanzar. Se colocan sin saberlo en una situación de vulnerabilidad. Una vez compartimos una fotografía o video, no seremos capaces de controlar quien lo vera o bien en el peor de los casos difundirá. ¿Te imaginas que encuentras un video sexual tuyo por Twitter? Y aún peor, compartido por miles de personas.

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Creemos que aplicaciones como Snapchat o Instagram son seguras, que, al enviar una fotografía o video, la otra persona solo podrá verla por unos segundos, por lo que no corremos riesgos. ¿Pero sabes cuantas capturas de pantalla se pueden realizar en esos segundos? Tanto Snapchat como Instagram han implementado una tecnología que te avisa cuando alguien realiza una captura de tu contenido, pero ¿que más te da? Ya han realizado la captura, por mucho que te avisen, ese contenido ya no puedes controlarlo.

Lastimosamente una vez le damos “enviar” perdemos el control de esa fotografía o vídeo.

En el peor de los casos si nuestro contenido cae en manos de terceras personas sin nuestro consentimiento, podemos estar expuestos públicamente lo que podría derivar en una humillación pública que podría ocasionarnos ansiedad, depresión e incluso exclusión social.

Cuando se practica Sexting nos exponemos a dos peligros fundamentalmente, el primero una publicación y/o difusión de ese contenido sin nuestro consentimiento lo cual estaría vulnerando nuestra intimidad o bien una sextorsión.

La sextorsión es un tipo de delito en donde una persona intenta extorsionar a otra mediante la amenaza de la publicación sin su consentimiento de su contenido sexual con el objetivo de obtener un beneficio, en la mayoría de los casos económico.

Lo que realmente muchas personas desconocen es que en la legislación española está tipificado en su código penal este tipo de delito, por lo que se protege a todas aquellas personas que están siendo víctimas de sextorsión o bien de sexting, es decir, que se hayan publicado o difundido su contenido de carácter sexual sin su consentimiento.

Código penal artículo 197.7

“Será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona.

La pena se impondrá en su mitad superior cuando los hechos hubieran sido cometidos por el cónyuge o por persona que esté o haya estado unida a él por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia, la víctima fuera menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, o los hechos se hubieran cometido con una finalidad lucrativa.”

Ahora bien, para que se considere un delito de sexting amparado por el Código Penal se han de cumplir tres aspectos:

  1. Se debe de haber difundido, revelado o cedido a terceros imágenes o videos de contenido sexual. La difusión puede haber sido por redes sociales, páginas web, WhatsApp, etc.
  2. La difusión debe de haberse realizado sin el consentimiento de la víctima, inclusive si ella misma ha enviado ese contenido a una persona. Por ejemplo, Marco envía una fotografía de carácter sexual a Rafael, él ha enviado la fotografía como una práctica sexual más, pero Rafael si decide compartirla o difundirla con terceros sin el consentimiento de Marcos, Rafael estaría cometiendo un delito.
  3. Se debe dañar la intimidad de la víctima

De esta forma se sanciona dos conductas:

  1. La de la persona que recibe el contenido y decide difundirlo sin consentimiento. En nuestro ejemplo, la conducta de Rafael, que habiendo recibido un contenido sexual de Marcos ha decidido difundirlo con terceros sin el consentimiento de Marcos
  2. Además, si tu recibes la fotografía o video sexual de una persona y decides compartirlo o seguir difundiéndolo sin el consentimiento de la víctima también estarás cometiendo un delito. Siguiendo con nuestro ejemplo, todas aquellas personas que han seguido difundiendo el video que les envió Rafael sin el consentimiento de Marcos.

¿Qué puedes hacer para no ser víctima de este tipo de delito?

El mejor consejo que te podría dar es que evites hacerte fotografías o videos de carácter sexual. Si ese contenido no existe, no tienes el riesgo que nadie lo vea.

Pero esto es como cuando te decían que no tuvieras relaciones sexuales para no contagiarte de ETS, al final, a la hora de la verdad continuabas teniendo relaciones sexuales, por lo que se cambio de estrategia y en vez de decirte “no lo hagas” se te indico de herramientas como los preservativos para prevenirlas.

Ahora bien, si decides practicar o seguir practicando Sexting te recomiendo:

  • No envíes tu contenido sexual a personas desconocidas. ¡Si de por si a veces las personas que conoces y puedes localizar pueden complicarnos un poco la vida, imagina personas que no sabes ni quienes son!
  • Evita compartir imágenes y/o videos con tu rostro o algún rasgo que podrían identificare como tatuajes, marcas de nacimiento, etc. Si prácticas sexting y no es posible identificarte en las imágenes, al final, por decirlo de alguna forma pasaría ser otro contenido sexual más en internet.
  • Borra siempre este tipo de contenido de tu móvil. EL tuyo propio y el que recibes. Así, si pierdes el móvil o te lo roban, nadie podrá tener acceso a ese contenido.
  • Y nunca pero nunca difundas o compartas contenido sexual que te ha enviado otra persona sin su consentimiento, recuerda es un delito tipificado en el código penal.

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