Besos sin palabras

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besos sin palabras revista rainbow
  • Hola Jason, por mi parte no hay ningún problema de adelantar la cita. Y, si no puedes, incluso podemos dejarlo para otro momento si tienes tú algún problema.
  • El único problema que tengo son las ganas de volver a verte y descubrir, por fin, tu nombre. – me volvió a responder.

Se lo leí a Matt, que me preguntó por qué estaba escribiendo y borrando.

  • Es que no sé qué contestarle a eso.

Rió. Y el teléfono volvió a vibrar.

  • Pues a las 8 te recojo en casa de Matt, chico-sin-nombre.

Matt seguía conduciendo. Aún no sabía dónde íbamos ni cuánto faltaba. Pero mi día ya había valido la pena sólo hablar con Jason.

Quince minutos más tarde llegamos al parque de atracciones. Aparcamos y buscamos a su grupo de amigos que ya estaban en la fila para entrar. Matt sabe que adoro los parques y, si encima tienen atracciones de agua, mucho mejor.

Ya faltaba poco para entrar cuando apareció él. Jason. Con la misma camiseta de cuando le conocí.

-Hoy sí llevas bañador – Me dijo antes de acercarse a besarme.

Y me aparté. No entiendo qué me pasó. Pero me aparté. Sentía miedo, o rabia. O impotencia porque Matt no me había avisado de que vendría. Porque no entendía esta encerrona cuando ya habíamos quedado esta tarde. No sabía si estaba más enfadado con él o con mi amigo. Pero lo que en verdad no sabía era si estaba avergonzado y nervioso más que cabreado.

Poco después de entrar y calmarme un poco me acerqué a Jason para pedirle perdón, pero no estaba muy receptivo. Entiendo que la situación se me fue de las manos delante de todos sus amigos y tampoco puedo recriminarle su actitud sin saber cómo actuaría yo en esa misma situación. Así que le sonreí sin más y continúe hasta Matt, que iba adelantado corriendo a hacer cola en el mayor tobogán acuático del parque.

A veces parecía un crío. Pero le amaba. Esa actitud entusiasta que siempre consigue que los demás sonrían aunque no hayan tenido el mejor día de sus vidas. Él es así. No sabe ser de otra manera. Transparente. Amigo. Leal. Divertido, y millones de cosas más que podría contar…

Subimos y nos tiramos. Fuimos de atracción en atracción hasta que dieron poco más de las 5 de la tarde y tuvimos que empezar a recogernos. Aún no había hablado con Jason y no sabía si la cita de más tarde seguía en pie o yo mismo la había mandado al garete después de la actitud que he tenido durante todo el día.

Habíamos quedado a las 5.30 en la salida del parque para despedirnos ya que nos habíamos desperdigado un poco por todo el recinto. Todos estuvieron de acuerdo en quedar ese fin de semana para jugar a los bolos y picar algo por el centro.

Todos se habían despedido y habían empezado a moverse. Jason volvió a acercarse a mí que estaba paralizado por no saber cómo actuar con él. Esta vez me acercó la mano para despedirse. Supongo que tenía miedo de que me volviese a apartar. Me puse nervioso. Le cogí la mano. Le tiré hacía mí y le besé.

  • Te espero a las 8, si aún quieres. – Le dije

Jason comenzó a andar sin haber contestado. Me giré para ir al coche de Matt, que esperaba dentro con mi móvil en la mano.

  • Era Jason. Que a las 8 te recoge.

Sonreí.

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