15 minutos. 15 llamadas.

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15 minutos revista rainbow

Ésta es la historia de Sam. Te invito a conocerlo desde el principio:

“Acuérdate de la cena de esta noche. Te quiero. Papa.”

Y eso es todo, salvo su firma. Ni siquiera una pequeña alusión a qué hacía yo anoche en su despacho; a si estoy bien o si necesito hablar…

Termino mi café y mi zumo. El pan se quedó olvidado en la tostadora. Tampoco tengo hambre. Mi estómago no siente la necesidad de llenarse y, en cambio, en mi cabeza no cabe ni una sola pregunta más entre tantas sin respuesta.

Recojo la cocina y  me debato entre recoger la habitación o intentar descubrir algo más en el despacho. Sé que no está bien, que no debería entrar, pero después de lo de anoche, necesito encontrar algo, aunque no sepa ni lo que busco.

Mientras decido qué hacer Max ladra desde la puerta para su carrera matutina. Ambos salimos a correr media hora tras el desayuno. Es una rutina que empecé con 16 años y que ayuda a evadirme. Aunque esta vez no funciona como siempre y en apenas 15 minutos ya estamos regresando.

Miro el reloj. Son casi las 11 de la mañana y parece que he estado 4 días sin dormir. Tomo una botella de agua y un paracetamol y camino por el pasillo hacia el despacho de mi padre. La mano me suda y dudo si es por la carrera o por la ansiedad.

Giro el pomo.

La puerta está cerrada. Raro. Esta puerta nunca había sido cerrada, ni siquiera cuando era un niño travieso que jugaba y destrozaba todo aquello que tocaba.

Sin poder hacer nada me dirigí a mi cuarto. El aire empujaba el olor a césped recién cortado hacia dentro e inundaba toda la habitación. El mar se veía y se escuchaba desde mi ventana. Me tumbé en la cama aún deshecha y con el sol quemando las sábanas. Tarjeta en mano intento no pensar.

Pero no puedo más.

Cojo el móvil para llamar a mi padre. No responde y, con más rabia que cordura, escribo un mensaje.

Enviar. Enviado. Leído. Escribiendo…

Segundos más tarde llega su respuesta: “Esta noche hablamos”

Enciendo el ordenador. Intento escribir pero, ante el papel el blanco, no soy capaz de poner orden a todo lo que navega en mi cabeza. Abro el Spotify y reproduzco la última lista que tengo guardada. Cantaré y bailaré hasta que no me queden fuerzas y me lanzo de nuevo a la ducha.

Llamada perdida. Número oculto.

Me quedo extrañado pero no le doy más importancia de la que tiene. Ya me volverán a llamar. Me tiro en el sofá mientras contesto el whatsapp de Jayden.

Anoche le conté a Jayden lo de la tarjeta y me estuvo llamando. Pero después de 15 veces entendió que no quería hablar en ese momento y me escribió el whatsapp al que estoy contestando ahora.

Jayden es mi vecino y mi mejor amigo. Desde que teníamos 3 años hemos ido juntos a la escuela. Todas las clases. Todas las optativas. Además de mi padre él ha sido mi mayor apoyo. Jayden, para ser sinceros, es…

7 Comentarios

  1. Aarrrgg… QUIEN ES JAYDEN??!!!! Oh my gooood!!! Eres muy bueno baby, como te gusta dejarnos intrigados durante días… Jajajaja
    Me encanta!!!

  2. He dejado la historia de Sam acumulando varios capítulos para saciar mi sed… pero es insaciable!!!! Podrías escribir un par a la semana no???

  3. Me estoy quedando sin uñas!!
    Muchas preguntas y muchas más ganas aún de saber las respuestas. Escribe más por favor!

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